
Una tarde un abogado iba en su limusina cuando vio dos hombres al costado de la ruta comiendo pasto. Preocupado, ordenó a su chofer detenerse y bajó a investigar. Le preguntó a uno:
-¿Por qué están comiendo pasto?
-No tenemos dinero para comida, dijo el pobre hombre. Tenemos que comer pasto.
-Bueno, entonces Uds. vengan a mi casa y yo los alimentaré dijo el abogado.
-Pero Sr. tengo esposa y dos chicos conmigo. Están allí, debajo de aquél árbol.
-Que vengan también, dijo el abogado. Volviéndose al otro pobre hombre le dijo:
-Ud. también venga.
El hombre, en una voz lastimosa dijo:
Pero Sr. yo también tengo esposa y seis hijos conmigo.
-Que vengan ellos también. Respondió el abogado.
Entraron todos en el auto, lo que no fue fácil, aún para un automóvil tan grande como la limusina.
Una vez en camino, uno de los pobres tipos lo miró al abogado y dijo:
-Sr. Ud es muy bueno. Gracias por llevarnos a todos con Ud.
El abogado dijo:
Feliz de hacerlo, les va a encantar mi casa. El pasto está como de tres metros de alto.
Ja, Ja, me hizo acordar al patio de mi casa, ya debe estar cerca de los tres metros.
Pero bueno che, es un chiste, no metamos a todos en la misma bolsa, que tengo amigos abogados y ellos nunca, pero nunca, compartirían su pasto con nadie, ja ja ja, sigo bromeando.
Lo que quiero que se te grabe es que hay alguien que si realmente quiere lo mejor para vos…
Solo tenés que acercarte a Él…
“Yo sé los planes que tengo para ustedes dice Dios, planes para su bienestar y no para su mal, a fin de darles un futuro lleno de esperanza.”
Jeremías 29:11 (BAD - Biblia al Día)