lunes, 2 de noviembre de 2015

Abogado Defensor



1 Juan 2:1 -  Nueva Traducción Viviente (NTV)
Mis queridos hijos, les escribo estas cosas, para que no pequen; pero si alguno peca, tenemos un abogado que defiende nuestro caso ante el Padre. Es Jesucristo, el que es verdaderamente justo.

Cuántas veces hemos visto gente necesitar de un abogado??
En series de tv, en películas, y hasta en casos personales y familiares, de necesitar un abogado defensor para alguna causa.
Gracias a Dios, solo lo necesite una sola vez.
Estando en otro país acompañando a mi pastor Carlos Belart en un viaje para visitar otras iglesias, quería aprovechar para comprar memoria ram para mi pc (ram=memoria de una computadora) empecé a averiguar precios y justo la gente que nos había invitado tenían muchos componentes que para ellos eran viejos y me los ofrecieron, yo no necesitaba tantas cosas solo memoria ram, pero pensé, podemos armar una pc para el área en la que trabajaba en la iglesia, entonces los acepté, era casi todo para armar una pc de escritorio pero sin la caja de chapa (Gabinete).
Pensé, algún buen uso le podemos dar y lo acepté.
Cuando llegamos al aeropuerto de Córdoba, pasamos la aduana, y me piden que abra mi maleta, la abro y me preguntan que eran esas cosas que traía, le digo que eran componentes usados de pc, que me habían regalado, pero me dicen: “debemos retenerlos para valorarlos y ver si lo puede pasar sin pagar impuestos” Ok, respondí. Firme acá y denos su teléfono o dirección para enviárselos, me dijeron.
Pasaron como 3 meses y nunca me habían llamado ni avisado nada. Yo ya los había dado por perdidos.
Pero un día me llega una notificación:
Sr. Diego Amado, está acusado de contrabando y debe pagar una multa de tantos $ xxxxx. Era un dinero importante y la verdad que me asusté y me dio bronca la injusticia.
Fui a averiguar a la entidad que me reclamaba y me dijeron que podía hacer un descargo solo con un abogado.
Gracias a Dios, un buen amigo de la infancia es abogado (“El mono Nuñez”) y él se ofreció a ayudarme. (Gracias Mono!!)
Gracias a Dios, pude demostrar presentando ciertos papeles, que esos componentes eran usados, que eran un regalo y que no había actuado de mala fe. Por supuesto que tuve que renunciar al derecho de los mismos.
Pero me había asustado la idea de la multa injusta y aunque no aplicaba para este caso, me hubiera asustado mucho más si hubiera existido la chance de ir a la cárcel.
Si hay 2 situaciones que espero que Dios me libre en toda mi vida, son de los abogados y de los odontólogos. Ja ja. (Gracias a Dios tengo amigos de ambos. Al abogado Mono y al odontólogo Fer. Ja ja)
Mi caso, seguro es muy ridículo para muchos, pero quería demostrar que aunque no me guste, es importante tener un buen abogado defensor.
Los abogados, en los juicios, pueden ganar o pueden perder el caso. Eso puede significar libertad o prisión, cobrar dinero o perder dinero, limpiar tu nombre o dejarlo manchado, etc, etc.

Por eso lo que me gusta de cuando leo este versículo de Biblia es que nos recuerda de que tenemos un abogado que nos defiende que nunca pierde un caso, es el mejor abogado del mundo, siempre honesto, sin trampas, sin costo de dinero (aunque si otro costo de aceptar su trato, contarle la verdad, reconocer nuestros errores y pedirle su ayuda)
Este abogado es Jesús, el paga nuestra fianza, paga nuestra deuda y nuestra culpa, nos defiende y nos libra de todo cargo y culpa. Nos deja el legajo limpio sin antecedentes. Y nunca pierde un caso.
Gracias Jesús!!

Pero si realmente pensás que no necesitas este abogado, te dejo un versículo para pensar…

1 Juan 1:8-9  -  Nueva Traducción Viviente (NTV)

Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad; pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.

Para pensar…
D.A.

miércoles, 27 de mayo de 2015

El Club 99


Había una vez un rey, que a pesar de su lujoso estilo de vida, no era Feliz.
Un día, el Rey observó a un sirviente suyo que cantaba alegremente mientras trabajaba. Esto fascinó al Rey, ¿Por qué siendo él, el Supremo Soberano de la tierra, era tan desdichado y triste, mientras que en un humilde siervo había tanta alegría?. El rey preguntó al sirviente: “¿Por qué estás tan contento?”
El hombre respondió: “Su Majestad, yo soy nada más que un sirviente, pero mi familia y yo no necesitamos demasiado – sólo un techo sobre la cabeza y comida caliente para llenar nuestros estómagos”.
El rey no quedó satisfecho con esta respuesta. Más tarde en el día, solicitó el asesoramiento de su consejero de más confianza. Después de escuchar al Rey hablar sobre sus quejas, pesares y la historia del siervo, el consejero dijo: “Su Majestad, creo que el sirviente nunca ha sido parte de El Club 99″.
“El Club 99? Y qué es exactamente eso?” Preguntó el Rey.
El consejero respondió: “Su Majestad, para saber realmente lo que es el Club 99, usted debe colocar 99 monedas de oro en una bolsa y dejarla en la puerta de la casa del Sirviente.”
A la mañana siguiente el sirviente vio la bolsa, la recogió y la llevo adentro de su casa. Cuando abrió la bolsa, dio un gran grito de alegría… ¡Cuantas monedas de oro!
Comenzó a contarlas todas. Después de varios intentos, quedó convencido de que había 99 monedas. Se preguntaba, “¿Qué podría haber ocurrido con la última moneda de oro? Seguramente, nadie dejaría 99 monedas”
Buscó por todo lugar que pudo. Quizá se había extraviado, pero no la encontró. Finalmente, agotado, decidió que iba a tener que trabajar más que nunca para ganar que moneda de oro que le faltaba y completar las 100, se puso sacar cálculo de cuanto más iba necesitar trabajar y ahorrar, haciendo horas extras para poder conseguirla.
A partir de ese día, la vida de aquel el siervo cambió. Trabajaba en exceso, se cansaba y se tornó en un horriblemente gruñón, castigaba a su familia por no ayudarlo a ganarse la moneda de oro y dejó de cantar mientras trabajaba.
Testigo de esta transformación drástica, el Rey se mostró perplejo. Cuando él buscó de nuevo a su asesor, el asesor dijo: “Su Majestad, el siervo ahora oficialmente se ha sumado a El Club 99″.
Él continuó, “Se le llama El Club 99 a las personas que tienen lo suficiente para ser feliz, pero nunca lo son, porque siempre están anhelando y luchando por esa extra y última “moneda”, las personas piensan: “sólo tengo que obtener esa última cosa y Entonces voy a ser feliz para toda la vida.” “o si yo tuviera… o fuera… entonces sería feliz para el resto de mi vida”
Podemos ser felices, incluso con muy poco en nuestras vidas, pero en el momento en que se nos da algo más grande y mejor, queremos más. Perdemos nuestro sueño, nuestra felicidad, herimos a la gente que nos rodea, y todo esto a un precio aún mayor.
De eso es lo se trata unirse a El Club 99.

¿Interesante no? Cuantos de nosotros nos hemos encontrado, que teniendo suficiente no estamos satisfechos ni agradecidos, teniendo un auto, queremos otro más nuevo, que teniendo un celular queremos otro más nuevo, que teniendo un tv, queremos otro más nuevo, ropa, sale la nueva moda y ya queremos lo nuevo y así podría nombrar muchas cosas más.
Estudié Marketing y Publicidad y recuerdo que ya solía pensar y tener una lucha interna porque había un gran debate ético sobre si el marketing generaba necesidades en las personas que antes no tenían, buscando comprar cosas que no necesariamente se necesitan.
Y también cuando veo como se amontonan riquezas en la tierra donde no vale la pena hacerlo. ¿Cuál es el equilibrio de Dios para todo esto?

Mateo 6:19-21
No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo…

Lucas 3:10-11
—¿Qué debemos hacer?
 Juan les contestó: El que tenga dos trajes, dele uno al que no tiene ninguno; y el que tenga comida, compártala con el que no la tiene.

1 Pedro 3:3-4
Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. 4 Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios.

Lucas 9:3-4
No lleven nada para el camino: ni bastón, ni bolsa, ni pan, ni dinero, ni dos mudas de ropa —les dijo—.  En cualquier casa que entren, quédense allí hasta que salgan del pueblo.

A veces me pregunto: ¿¿que pensara Jesús de tanta prédica de prosperidad económica?? Y no porque no crea que Dios prospera o quiera bendecir, sino porque pienso en todo lo que dijo e hizo, como cuando dijo: Busquen primeramente el Reino de Dios y su Justicia y lo demás será añadido.

Para pensar…
Diego Amado

jueves, 21 de mayo de 2015

Poema "La Palabra" - Isaac Wimberley

Totalmente Fascinado!! 
En mi vida he escuchado un poema tan sublime como este.
El que lo creó evidentemente lo hizo en Espíritu y en verdad.
Dedicado a mis Hijos, Josi y el/la que viene de camino, para tratar de describirles que sorprendente es Jesús.



viernes, 10 de octubre de 2014

Aprendí

Aprendiendo.

Aprendí que la felicidad no se pospone, se dispone;
que una buena vida no es la de quien no tiene problemas,
sino la de quien los tiene y sabe como enfrentarlos;
que es mejor equivocarse intentando,
que equivocarse en no intentar.

Aprendí que lo importante no es convencerse, sino tener convicciones;
que lo valioso es tener valores.
Aprendí que se puede ser rico siendo pobre,
porque lo más caro es aquello que es gratis.
Aprendí que no hay que subestimar a nadie,
y sobrestimar a todos;
que nadie debería tener que sufrir por mi culpa,
pero que sí muchos deberían ser felices gracias a mi.

Aprendí que lo único más triste que el odio es la falta de amor;
que si dejamos que el mundo se llene de problemas,
pronto no va a haber lugar para las soluciones.
Aprendí que los buenos con Fe van al Cielo,
mientras que los Valientes con Fe  traen el Reino de Dios a la Tierra;
que quizás yo no vaya a cambiar el mundo,
pero que no por eso debo dejar que el mundo me cambie a mi.
Aprendí que soy único, como todo el mundo.
Aprendí que sin Jesús no soy nada.
Y que sin Él es imposible llegar a Dios

Aprendí que todavía no aprendí nada...
y que de todo se aprende.



Work in Progres...

Para mi hijo Josi, vas a ser un Gran Rey (sobre todo ante los ojos de Dios).
Para que nunca dejes de aprender y me ayudes a mi a seguir aprendiendo.
Y para todos los que creen que se puede seguir aprendiendo.
Diego Amado.


martes, 15 de julio de 2014

Confesar a Dios nuestros pecados


Un juez iba a liberar a un preso de la cárcel, por lo que hizo pasar a uno por uno a una “entrevista” con él para ver quien merecía ser liberado.
Al preguntar al primero porque estaba allí este dijo: – “Estoy aquí porque me calumniaron y me acusaron injustamente”

Llamó al segundo y este contestó:
- “Estoy aquí porque dicen que robé, pero es mentira”

De esta forma fueron pasando todos los presos y se declaraban inocentes.

Hasta que llegó el último quien dijo:
- “Estoy aquí porque maté un hombre. Hirió a mi familia y perdí el control y por eso lo maté. Pero hoy me doy cuenta de que lo que hice estuvo mal y estoy muy arrepentido”

El juez se levantó y dijo:
-Voy a liberar a este último preso.

Todos se quedaron perplejos y dijeron. Pero ¿por qué lo vas liberar a él?
El juez contestó:
- El castigo es para los que esconden su falta. La misericordia para los que
reconocen su falta y se arrepienten.

“Al que disimula el pecado, no le irá bien; pero el que lo confiesa y lo deja, será perdonado.” Proverbios 28:13 – DHH

“Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos confiar siempre en que él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad.” 1 Juan 1:9 – DHH

Todos tenemos algo porque pedir perdón a Dios. Señor, perdoná nuestros pecados. Te necesitamos Dios!!

Para pensar…

Diego Amado.

miércoles, 2 de abril de 2014

La Verdadera Belleza

Me he dado cuenta que muchos chicos y chicas se sienten un poco desanimados por cuestiones de belleza. Lamentablemente en este mundo, con este sistema anti Dios, se ha creado un estándar de belleza que está muy alejado de la verdad de Dios.

Esta es la verdad de Dios:

Nosotros somos creación de Dios. Por nuestra unión con Jesucristo, nos creó para que vivamos haciendo el bien, lo cual Dios ya había planeado desde antes. Efesios 2:10 - TLA

Y dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza… Génesis 1:26 – RV60

Pero Dios le dijo: «Samuel, no te fijes en su apariencia ni en su gran estatura. Éste no es mi elegido. Yo no me fijo en las apariencias; yo me fijo en el corazón. 1 de Samuel 16:7 – TLA

Anillo de oro en hocico de cerdo, es la mujer bella de poco cerebro. Proverbios 11:22 – DHH

Primero, Dios ha creado personas, varones y mujeres, blancos, negros, colorados, altos, bajos, flacos, gordos, orejones, narigones, etc. Pero Dios nunca creó personas lindas y personas feas. Simplemente diferentes.  Todos somos bellos antes los ojos de Dios, ante los ojos de nuestro creador, hemos sido creados a su imagen y semejanza. Y no quiero estar en el lugar de aquellos que ofendan a Dios llamando feos a sus hijos o a su creación. ¿Qué pensarías si hubieras pintado un cuadro, compuesto una poesía, o hecho una torta? Y alguien viniera te dijera que es feo, te ofendería porque eres quien lo creo. Si alguien le dice feo a otra persona ofende a su creador, a Dios.

Segundo, para las personas, las culturas y grupos étnicos, la belleza es vista de diferente modo. Tal vez para los orientales (Japoneses, Chinos, etc.) la belleza es de una forma, y para los occidentales (Americanos y europeos) las características de belleza son otras. Y aun dentro de una misma raza o país, los conceptos han cambiado según han pasado los años. Si uno mira los cuadros del renacimiento, como por ej. Flora de Tiziano (1515) se dice que ese cuadro plasmaba la excelencia de la belleza de la época renacentista, y podemos observar que difiere de los ridículos parámetros de hoy en día en cual la mujer debe ser extremadamente delgada. Lo mismo que hoy, nadie menor de 35 años, encuentra elegante usar bigotes o galera. Por eso hay que entender que la belleza, es considerada desde la óptica humana, según la región, cultura, época, y que cierto grupo de personas elijan determinadas cualidades no significa que eso sea definición de belleza ni que eso sea lo correcto, mucho menos para los hijos de Dios que debemos ver las cosas desde la óptica de Dios.

Tercero, desde que hace alrededor de 24 años atrás (en el 90) se lanzó el famoso programa para computadoras Photoshop, es mundialmente sabido que se retocan las fotos de los actores, actrices, modelos para mostrar estándares de belleza que prácticamente nadie en el mundo posee, con lo cual sumado a la globalización, generan estándares de belleza irrealistas que ni siquiera estas mismas personas pueden alcanzar y que además luego con el paso de los años llegan a gastar miles y miles de dólares en operaciones buscando obsesivamente ser algo que no son y que tal vez nunca fueron.

Cuarto, debemos reconocer que en parte toda la sociedad así sido culpable de esta pésima consecuencia, generando, gente con problemas y enfermedades como Bulimia, anorexia, traumas psicológicos, baja autoestima, bullying, etc. Porque hemos aceptado la premisa que se nos ha impuesto y aun lo hemos fomentado leyéndole cuentos y poniéndole películas a nuestros niños, películas como “La cenicienta”, “la Bella Durmiente”, etc. Donde la mujer tiene determinadas cualidades de belleza física, y el príncipe azul casi siempre es Rubio, de ojos azules, en un corcel blanco, y adinerado. Nunca el que rescata la doncella es un petiso, morocho, gordito, ni tampoco la doncella es una chica petisa o media chueca, o con una nariz grande. Ja ja. Sé que es gracioso, pero eso hemos fomentado en los últimos 50 años como sociedad.

Quinto, tampoco estoy diciendo que este mal arreglarse, cuidarse  o buscar verte mejor, eso lo puedes hacer si quieres, solo que tu ánimo no debe ser afectado por lo que digan los demás o por lo que los demás tengan por belleza, no siempre lo que dicen o piensa la mayoría es lo correcto.

Sexto, la verdadera belleza y la única que importa, es la adentro, la que no se pierde con los años, y que bueno que llegado su momento la persona que te elija, y la que elijas como compañero o compañera de la vida haya basado su decisión en tu belleza interior, eso te asegurará que aun cuando pasen los años y envejezcas esa persona seguirá a tu lado porque te eligió por lo que eres por dentro, por tus convicciones, por tus valores, por tu amor y obediencia a Dios, por la verdadera belleza, que en definitiva la única belleza que importa.

La verdadera belleza no está en lo físico, donde muchos la buscan, la verdadera belleza está en el corazón, donde pocos la encuentran.

La hermosura es engañosa, la belleza es una ilusión;
¡sólo merece alabanzas, la mujer que obedece a Dios!  Proverbios 31:30 – TLA

PD: Hay una persona que sé que necesita leer esto, aunque nunca diré tu nombre espero que puedas leerlo, lo entiendas y te sea de bendición. Enfocate en la verdadera belleza y no le creas las mentiras al diablo.


Diego Amado 
Para Pensar...

jueves, 27 de marzo de 2014

Empuja la Piedra


Un hombre dormía en su cabaña cuando de repente una luz iluminó la habitación y apareció Dios.
El Señor le dijo que tenía un trabajo para él y le enseñó una gran piedra frente a la cabaña. Le explicó que debía empujar la piedra con todas sus fuerzas.
El hombre hizo lo que el Señor le pidió, día tras día. Por muchos años, desde que salía el sol hasta el ocaso, el hombre empujaba la fría piedra con todas sus fuerzas... y esta no se movía.
Todas las noches el hombre regresaba a su cabaña muy cansado y sintiendo que todos sus esfuerzos eran en vano. Como el hombre empezó a sentirse frustrado Satanás decidió entrar en el juego trayendo pensamientos a su mente: has estado empujando esa piedra por mucho tiempo, y no se ha movido.
Le dio al hombre la impresión que la tarea que le había sido encomendada era imposible de realizar y que él era un fracaso. Estos pensamientos incrementaron su sentimiento de frustración y desilusión.
Satanás le dijo: por qué esforzarte todo el día en esta tarea imposible.
Solo haz un mínimo esfuerzo y será suficiente.
El hombre pensó en poner en práctica esto pero antes decidió elevar una oración al Señor y confesarle sus sentimientos: "Señor, he trabajado duro por mucho tiempo a tu servicio. He empleado toda mi fuerza para conseguir lo que me pediste, pero aún así, no he podido mover la piedra ni un milímetro. ¿Qué pasa? ¿Por qué he fracasado? ".
El Señor le respondió con compasión: Querido hijo, cuando te pedí que me sirvieras y tu aceptaste, te dije que tu tarea era empujar contra la piedra con todas tus fuerzas, y lo has hecho.
Nunca dije que esperaba que la movieras. Tu tarea era empujar.
Ahora vienes a mi sin fuerzas a decirme que has fracasado, pero ¿en realidad fracasaste? Mírate ahora, tus brazos están fuertes y musculosos, tu espalda fuerte y bronceada, tus manos callosas por la constante presión, tus piernas se han vuelto duras. A pesar de la adversidad has crecido mucho y tus habilidades ahora son mayores que las que tuviste alguna vez.
Cierto, no has movido la piedra, pero tu misión era ser obediente y empujar para ejercitar tu Fe en mi. Eso lo has conseguido. Ahora, querido hijo, tranquilo, yo moveré la piedra.
Muchas veces, cuando escuchamos la palabra de Dios para nuestra vida, no comprendemos todo, y tratamos de utilizar nuestro intelecto para descifrar su voluntad o sus planes, cuando en realidad Dios solo nos pide Obediencia y Fe en Él. Debemos ejercitar nuestra Fe y Obediencia, que mueve montañas, pero recordando que es Dios el que tiene el panorama completo de las cosas, que sabe porque las hace, y que es Él quien al final, logra lo que nosotros humanamente no podemos.
Cuando todo parezca salir mal... solo ¡EMPUJA!
Cuando estés agotado por el trabajo... solo ¡EMPUJA!
Cuando la gente no se comporte de la manera que te parece que debería... solo ¡EMPUJA!
Cuando no tengas más dinero para pagar tus cuentas... solo ¡EMPUJA!
Cuando la gente simplemente no te comprenda... solo ¡EMPUJA!
Cuando te sientas agotado y sin fuerzas... solo ¡EMPUJA!
Hay piedras o situaciones que parecen imposibles de mover o de cambiar. Tal vez ESA no es nuestra misión. Solo Obedecé y tené Fe.
Para pensar…

Diego Amado

martes, 19 de noviembre de 2013

Las cosas no siempre son lo que parecen


Dos ángeles de Dios, en forma de personas, se pararon para pasar la noche en el hogar de una familia muy adinerada.
La familia era dura de corazón y no quiso permitirles a los ángeles que se quedaran en la habitación de huéspedes de la mansión. En vez de ser así, a los ángeles les dieron un espacio pequeño en el frío sótano de la casa. A medida que ellos preparaban sus camas en el duro piso, el ángel más viejo vio un hueco en la pared y lo reparó. Cuando el ángel más joven preguntó ¿por qué?, el ángel más viejo le respondió, “Las Cosas no siempre son lo que parecen.”
La siguiente noche, el par de ángeles vino a descansar en la casa de un señor y una señora, muy pobres, pero el señor y su esposa eran muy buenos y hospitalarios. Después de compartir la poca comida que la familia pobre tenía, la pareja le permitió a los ángeles que durmieran en su cama donde ellos podrían tener una buena noche de descanso.
Cuando amaneció, al siguiente día, los ángeles encontraron bañados en lágrimas al Señor y a su Esposa. La única vaca que tenían, cuya leche había sido su única entrada de dinero, yacía muerta en el campo. El ángel más joven estaba furioso y preguntó al Ángel más viejo, ¿cómo permitiste que esto haya pasado? El primer hombre lo tenía todo, sin embargo tú lo ayudaste; el ángel más joven estaba enfadado y le recriminaba; la segunda familia tenía muy poco, pero estaba dispuesta a compartirlo todo, y tú permitiste que la vaca muriera.
“Las Cosas no siempre son lo que parecen,” le replicó el ángel más viejo. “Cuando estábamos en aquel sótano de la inmensa mansión, yo noté que había oro almacenado en aquel hueco de la pared. Debido a que el propietario estaba tan obsesionado con avaricia y no dispuesto a compartir su buena fortuna, yo sellé el hueco, de manera tal que nunca lo encontraría.”
“Luego, anoche mientras dormíamos en la cama de la familia pobre, el ángel de la muerte vino en busca de la esposa del agricultor. Y yo le di a la vaca en su lugar. “Las Cosas no siempre son lo que parecen.” 
Muchas veces en nuestra vida, las cosas no salen como lo esperamos o no son lo que parecen, gran cantidad de veces no vemos el cuadro completo, juzgamos el libro por la portada, o nos adelantamos al final de película por nuestros prejuicios y así como el ángel joven del relato, nos enfadamos, cuestionamos y no entendemos porque sucede así. Pero si amamos a Dios y tenemos Fe en su palabra, podemos confiar en que cualquier cosa que venga o suceda, será siempre para nuestro bien, aunque al principio no lo entendamos y tenga que pasar un tiempo para que podamos comprenderlo.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”. Romanos 8:28 - RV1960

Diego Amado.
Para Pensar...
Si te bendijo, compartilo con alguien.

lunes, 8 de julio de 2013

El Puente

No hace mucho tiempo, dos hermanos que vivían en granjas contiguas, tuvieron un conflicto. Comenzó con un pequeño malentendido que fue creciendo hasta llegar a abrir una tremenda brecha entre ellos, que explotó en un intercambio de palabras amargas y ofensivas seguido de semanas de silencio.
Una mañana alguien llamó a la puerta de Luis. Al abrir, encontró a un hombre con herramientas de carpintero. "Estoy buscando trabajo", dijo el extraño, "quizás usted requiera algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda serle de ayuda".
"Sí", dijo el mayor de los hermanos, tengo un trabajo para usted. Mire, al otro lado del arroyo, en aquella granja, ahí vive mi vecino, es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros y él tomó su buldózer y desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros.
Bueno, él pudo haber hecho esto para enfurecerme, pero le voy a hacer una mejor. ¿Ve usted aquella pila de desechos de madera junto al granero? Quiero que construya una cerca, de dos metros de alto, para no verlo nunca más.
El carpintero le dijo: Creo que comprendo la situación. Muéstreme dónde están la madera, los clavos y las herramientas y le entregaré un trabajo que lo dejará satisfecho. El hermano mayor ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir a comprar provisiones al pueblo.
El carpintero trabajó duro todo el día midiendo, cortando, clavando. Cerca del atardecer, cuando el granjero regresó, el carpintero había terminado con su trabajo. El granjero quedó, perplejo con lo que vio. No había ninguna cerca de dos metros; en su lugar había un puente. Un puente que unía las dos granjas a través del arroyo. Era una verdadera obra de arte.
En ese momento, su hermano menor, vino desde su granja, cruzando el puente, abrazó a su hermano, con los ojos llenos de lágrimas, le dijo: Eres un gran hombre, por construir este hermoso puente después de lo que te he hecho, gracias y perdóname.
En silencio el carpintero guardó las herramientas y se dispuso a marchar, cuando Luis, el hermano que le había contratado grito: ¡No te vayas espera!, quédate, tengo muchos proyectos para ti.
-Me gustaría quedarme dijo el carpintero, pero tengo muchos puentes por construir.

¡El Poder del Perdón!
Dios y el hombre estaban separados por el abismo del pecado, pero así como este carpintero, Jesús se ofreció como puente en la cruz para que todo el crea en Él se reconcilie con Dios Padre.
Y también nos lo dejó como ejemplo para que podamos reconciliarnos con los demás.
Tal vez perdonar no sea fácil, pero comenzá con la decisión de perdonar y Dios te ayudará a que venga el sentimiento.
Pedí perdón y perdoná, comenzá a construir puentes y vas a ver la mano de Dios.

El perdón no cambia el pasado, pero si el Futuro.

Si confesamos nuestros pecados, podemos confiar en que Dios, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad. 1 de Juan 1:9 - DHH
Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: ¿Señor, cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano que peca contra mí? ¿Hasta siete veces?
No te digo que hasta siete veces, sino hasta setenta y siete veces- le contestó Jesús -. Mateo 18:21-22 - NVI

Para Pensar...
Diego Amado.