jueves, 2 de agosto de 2012
UBUNTU
Un antropólogo propuso un juego a los niños de una tribu Africana. Puso una canasta llena de frutas cerca de un árbol y le dijo a los niños que aquel que llegara primero ganaría todas las frutas.
Cuando dio la señal para que corrieran, todos los niños se tomaron de las manos y corrieron juntos, después se sentaron juntos a disfrutar del premio.
Cuando él les preguntó por qué habían corrido así, si uno solo podía ganar todas las frutas, le respondieron: UBUNTU, ¿cómo uno de nosotros podría estar feliz si todos los demás están tristes?
La palabra UBUNTU proviene de las lenguas zulú y xhosa, y significa: “Yo soy porque nosotros somos”
UBUNTU es una regla ética sudafricana enfocada en la lealtad de las personas y las relaciones entre éstas. Es un movimiento sudafricano encabezado por el obispo Desmond Tutu, quien ganó el Premio Nobel de la Paz en 1984 por sus luchas en contra del Apartheid en Sudáfrica, es visto como un concepto africano tradicional.
Que gran ejemplo el de estos niños de una tribu Africana, a la que muchos considerarían inculta, tercer mundista, etc. Es todo lo contrario a lo que nos enseñó y enseñaría este sistema de capitalismo extremo que gobierna el mundo actual.
Me pregunto:
¿A esto se habrá referido Jesús cuando dijo: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”? (Lucas 10:27)
Galatas 5:14
En efecto, toda la ley (de Dios) se resume en un solo mandamiento: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.
Sigo pensando, nadie como JESÚS (El único hijo de Dios y mi salvador), buscá conocerlo.
“Si todos estamos unidos de la mano, cuando avanza uno, avanzan todos”. D.A.
¡UBUNTU!
Diego Amado.
jueves, 19 de abril de 2012
El extraño en Casa

Unos pocos años después de que nací, mi Papá conoció a un extraño recién arribado a nuestro pueblito en Iowa. Desde el comienzo, Papá estuvo fascinado con este encantador recién llegado y pronto le invitó a vivir con nuestra familia. El extraño fue rápidamente aceptado y siempre estuvo presente a partir de entonces.
Al crecer, nunca cuestioné su lugar en mi familia. En mi joven mente, él tenía un lugar especial. Mis padres eran instructores complementarios: Mamá me enseñó a diferenciar el bien del mal, y Papá me enseñó a obedecer. Pero el extraño… él era nuestro relator de historias. Nos mantenía hipnotizados por horas sin fin con aventuras, misterios y comedias.
Si yo quería saber cualquier cosa sobre política, historia o ciencia, él siempre sabía las respuestas sobre el pasado, comprendía el presente ¡y aún parecía capaz de predecir el futuro! Llevó a mi familia al primer partido de grandes ligas. Me hizo reír y me hizo llorar. El extraño nunca dejaba de hablar, pero a Papá no pareció importarle.
Algunas veces, Mamá se levantada en silencio mientras que el resto de nosotros nos acallábamos el uno al otro para escuchar lo que él tenía que decir, y ella se iba a la cocina buscando paz y quietud (me pregunto ahora si alguna vez oró para que el extraño se fuese).
Papá gobernaba nuestra casa con ciertas convicciones morales, pero el extraño nunca se sintió obligado a honrarlas. La irreverencia, por ejemplo, no se permitía en nuestro hogar… no de parte nuestra, ni de nuestros amigos ni de ninguna visita. Nuestra visita, sin embargo, se salía con la suya con vulgaridades que quemaban mis oídos y hacían a mi Papá retorcerse y a mi Mamá sonrojarse. Mi Papá no permitía el beber alcohol con liberalidad. Pero el extraño nos animaba a probarlo de manera regular. Hacía que los cigarrillos se vieran en la onda. Hablaba libremente (demasiado libremente) sobre el sexo. Sus comentarios eran algunas veces flagrantes, algunas veces sugestivos, y por lo general, embarazosos.
Ahora sé que mis primeros conceptos sobre las relaciones fueron fuertemente influenciados por el extraño. Una y otra vez se opuso a los valores de mis padres y sin embargo, rara vez fue reprendido… y nunca se le pidió que se fuera.
Han pasado más de cincuenta años desde que el extraño se mudó con mi familia. Halló su lugar entre nosotros y ya no es tan fascinante como al comienzo. Todavía, si pudiesen entrar a la casa de mis padres hoy, lo hallarían sentado en su esquina, esperando a alguien para hablarle.
¿El nombre del extraño? Le llamamos “TV”.
¿Cuanto tiempo pasamos en su compañía?
No se dejen engañar: "Las malas compañías corrompen las buenas costumbres."
1 Corintios 15:33
Para Pensar...
Diego Amado
martes, 17 de abril de 2012
Las Pascuas

Algunos chicos se habían empezado a dar cuenta que Juan era diferente.
“Quizá debiera haber insistido más con los padres para que lo enviaran a una escuela especial” pensó la maestra para sí misma.
“Para la próxima clase” dijo la maestra a los chicos del tercer grado, “por favor, traigan dentro de una caja algo que represente a la Pascua”.
Al día siguiente, los alumnos llevaron las cajitas de cartón y las dejaron en el escritorio de la maestra. Cuando las acomodaron, ella les dijo que no hacia falta saber quien había traído cada cosa. Secretamente, buscaba proteger a Juan, quien podría haber estado limitado en la tarea.
Abrió la primera caja. Y salió una mariposa! “Esa es mía!” gritó María. “¡Qué buena idea!” dijo la maestra, ante la carita feliz de la alumna.
“Que hay en la segunda caja?” Era una pequeña piedra recubierta de musgo. “Esa es mía”, dijo Tomás. “Sí, el musgo representa nueva vida” dijo ella, “muy original, Tomás”.
La tercera caja estaba vacía. La dio vuelta y la sacudió. Algunos alumnos se reían. Ella buscó la siguiente, pero Juan la interrumpió, diciendo “Es mía, es mía!”.
“Si, Juan, gracias. Pero está vacía…”
“Si, dijo él, el día de Pascua la tumba estaba vacía, Jesús resucitó y eso nos dio una vida nueva a todos nosotros”.
Unas semanas después Juan murió repentinamente, de un tumor cerebral.
En su ataúd, sus compañeros de clase pusieron veinte cajitas, todas vacías, recordando así la lección sobre la Pascua que Juan les había dado a todos.
Dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque este muerto vivirá.
Juan 11:25
¡Gracias Jesús por ponerte en mi lugar y darme vida!
Diego Amado
jueves, 19 de enero de 2012
AMOR

Amar es más que un sentimiento, es una decisión (no digo que sea fácil).
La Inteligencia sin Amor, te hace Perverso.
La Libertad sin amor, se vuelve Libertinaje.
La Voluntad sin amor, se vuelve Obsesión.
El Éxito sin Amor, te hace Arrogante.
El Fracaso sin amor, te hace Resentido.
La Riqueza sin Amor, te hace Avaro.
La Pobreza sin Amor, te hace Envidioso.
La Belleza sin amor, te vuelve Ególatra.
La Verdad sin Amor, te hace Hiriente.
La Autoridad sin Amor, te hace Tirano.
El Liderazgo sin Amor, te vuelve Opresor.
El Trabajo sin Amor, te hace Esclavo.
La Oración sin Amor, te hace Religioso.
La Ofrenda sin Amor, te vuelve Comprador.
La Predica sin Amor, te hace Hipócrita.
La Justicia sin Amor, te vuelve Legalista.
Un Acto sin Amor, se vuelve Vacío.
La Ley sin Amor, te Esclaviza.
La Fe sin Amor, te hace Fanático.
La Cruz sin Amor, se convierte en Tortura.
La Vida sin Amor, NO TIENE SENTIDO.
“Si buscas el puro y verdadero AMOR, sólo lo encontrarás en JESÚS”
"Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con todo tu ser y con toda tu mente" - le respondió Jesús -. Éste es el primero y el más importante de los mandamientos. El segundo se parece a éste: "Ama a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la ley y los profetas.
Mateo 22:37-40 NVI
Todo se resume en AMOR.
“En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.” Jesús (Juan 13:35) RV60
Para Pensar no…
Diego Amado
jueves, 12 de enero de 2012
Una Iglesia Diferente

La noche era oscura, las calles silenciosas, el mundo estaba dormido, pero yo me encontraba bien despierto y mi estómago rugía de hambre. Me levante y rondé las calles buscando algún lugar donde comer huevos y tocino. Todo estaba cerrado con excepción de una vieja y pequeña cafetería al final del callejón. Entre y me senté en uno de los bancos altos de la barra. El tipo gordo que estaba detrás del mostrador se acercó y me dijo con un tono gruñón: ¿Que va a querer?, le respondí: Quiero una rosca y un café negro, mientras me encontraba sentado allí comiendo, entraron hablando fuerte y riéndose escandalosamente ocho o nueve prostitutas muy provocativas. Me atraganté con el café deseando salir lo antes posible de esa situación. De repente, la que estaba a mi lado le comentó a otra: ¿Sabes que? Mañana es mi cumpleaños. Cumplo treinta y nueve años. A lo que la compañera, en forma de burla, le contesto: ¿Y que esperas de mi? ¿Una fiesta de cumpleaños? ¿Quieres que te consiga un pastel y te cante cumpleaños feliz?
Al escuchar sus palabras tomé una decisión. Le pregunte al gordo de la barra: ¿Ellas vienen aquí todas las noches?
- Si, porque quieres saber? contesto él.
- Crees que tal vez podamos organizarle una pequeña fiesta de cumpleaños acá en la cafetería? - pregunté.
Una sonrisa ocurrente surgió de entre sus cachetes redondos.
- Eso seria genial - me respondió.
Al día siguiente a las dos y media de la madrugada regrese al bar. Había conseguido guirnaldas de colores y un cartel que decía: Feliz cumpleaños, Agnes.
Para las tres y cuarto de la mañana había prostitutas de pared a pared. Y yo en medio de ellas.
A las tres y media en punto, la puerta se abrió y entro Agnes con sus amigas. Yo ya tenía a todos preparados. Así que gritamos: ¡¡Feliz Cumpleaños Agnes!!.
Agnes nunca antes había sido sorprendida de esa manera. Estaba petrificada. Cuando Harry (el gordo del bar) apareció con el pastel y todas las velas encendidas, Agnes perdió toda la compostura y comenzó a llorar sin parar.
Así que me paré en una silla y dije: ¿Que les parece si oramos todos juntos? Y ahí, en esa cafetería vieja y sucia, me escucharon orar a las tres y media de la mañana por Agnes, su vida, su salud y su salvación.
Cuando terminamos, Harry se acerco y con algo de hostilidad en la voz me dijo: ¡Ey tu nunca me dijiste que eras un predicador! ¿A que clase de iglesia vas?
Le conteste - Yo pertenezco a la clase de iglesia que le hace fiestas de cumpleaños a las prostitutas a las 3:30 de la mañana.
Harry se quedo pensando por un momento y agrego: NO eso no puede ser.
No existen iglesias así. Si las hubiera, yo asistiría a una. ¡Si! Yo quisiera ir a una iglesia asi!
Para Pensar... no?
¿Que clase de iglesia estamos haciendo? ¿Como la habrá pensado Jesús?
¿Porque mucha gente tiene mal concepto de la iglesia?
No podemos seguir hablando del Amor de Dios cuando nosotros mismos lo criticamos y limitamos.
El mundo espera a "LOCOS" que entiendan que anunciar el evangelio en el lenguaje del mundo resulta MAS IMPORTANTE que sostener tradiciones buenas pero que no llegan al mundo en que vivimos.
No esperes que el mundo venga a tu iglesia....salí vos...
El mundo no va a cambiar si no hay nadie que les muestre como hacerlo o cual es el Camino (Jesús).
Diego Amado
Relato de Tony Campolo - Extraído del libro Agorafobia- Junior Zapata
miércoles, 19 de octubre de 2011
10 Leprosos, 9 al templo 1 al salvador

En una ocasión diez leprosos le salieron al encuentro a Jesús mientras éste iba por el camino, y ubicándose a cierta distancia comenzaron a pedirle a los gritos que tuviera misericordia de ellos.
El Señor entonces les dijo que fueran a mostrarse al sacerdote para que los examinara. Y cuando estos diez enfermos iban rumbo al templo, se sanaron milagrosamente. Uno de ellos, de origen samaritano, a quienes los judíos despreciaban por considerarlos de raza y de religión inferior, al verse limpio, se regresó a donde estaba Jesús dando gracias a Dios por el favor recibido y postrándose a los pies del maestro.
Jesús entonces le preguntó dónde estaban los otros nueve, porque los que habían recibido el milagro eran diez. Por lo cual el ex leproso le contestó que de los diez sólo él, siendo extranjero, había regresado a darle la gloria a Dios. (Lucas 17:12-19)
¿Y en verdad, dónde estaban los otros nueve? La Biblia no dice que se fueron de fiesta a emborracharse, o a la playa a broncear la nueva piel acompañados de unas amigas, o a pasear por todos los lugares a donde antes no podían ir por el hecho de ser leprosos.
No, lo que la Biblia dice es que iban camino al sacerdote, al templo, al lugar de adoración a Dios, a cumplir la orden de Jesús de que fueran para ser examinados. ¿Y eso estaba mal? No, ir al templo estaba bien.
Además tenían fe, no eran unos ateos, sino unos creyentes que supieron llegar directamente donde Jesús y pedirle confiados lo que necesitaban. Y fruto de esa fe y obediencia a Jesús fue que recibieron el milagro. Los diez leprosos iban camino al templo con fe, en obediencia a Dios, y los diez fueron sanados. Hasta allí todo va bien.
La diferencia entre ellos sólo se puede apreciar después de recibir el milagro, no antes. Después de ser sanados nueve continuaron hacia el templo, para el examen que les debía practicar el sacerdote judío y para cumplir con el rito de purificación que ordenaba la ley de Moisés, lo cual es bueno.
Pero sólo uno de ellos, el samaritano, dejó de conformarse con lo bueno y decidió hacer lo mejor, se salió del libreto religioso y se convirtió en un adorador, por lo cual dio media vuelta y en lugar de seguir hacia el templo, para cumplir con el ritual, fue y se postró a los pies de Jesús. La fe le dio nueva piel, mas la gratitud un nuevo corazón, el de un adorador.
Tomado de: “Devocionales en Pijama” de Donizetti Barrios
¡¡Excelente reflexión de Donizetti!! Otra vez un samaritano (al que muchos judíos despreciaban o menospreciaban) dandoles una lección.
¿Ritual o adoración en espíritu y verdad?
¿Conocimiento de la ley, o relación con el salvador?
Nunca juzgues la espiritualidad de alguien por la veces que lo veas en el templo, sino por las veces que se encuentre con el salvador. - D.A.
Para pensar...
Diego Amado
viernes, 16 de septiembre de 2011
Canicas Rojas

Durante los duros años de la depresión, viví en un pueblo pequeño de Estados Unidos y solía ir al almacén del Sr. Miller para comprar productos frescos de granja. En aquellos tiempos la comida y el dinero escaseaban, y el trueque era muy frecuente.
Un día, en ese almacén, vi un niño, con la ropa gastada y sucia que miraba atentamente un cajón lleno de manzanas rojas. Yo también las estaba admirando, porque eran realmente hermosas y por eso no pude evitar oír la conversación entre el pequeño y el Sr. Miller.
—¿Hola Barry, como estás, quieres algo?
—Hola Sr. Miller, estoy bien gracias, sólo admiraba las manzanas… son preciosas.
—Sí y además son muy buenas.
—¿Cómo está tu mamá? Bien…
—¿Hay algo en que te pueda ayudar? —No señor. Sólo miraba las manzanas.
—¿Te gustaría llevarte algunas a casa? —Claro que sí.
—Bueno, ¿qué tienes para darme a cambio por ellas?
—Lo único que tengo es esto, mi canica más valiosa.
—¿De veras? ¿Me la dejas ver?
Barry le mostró su tesoro, pero el Sr. Miller, no se quedó muy contento. —El único problema es que esta es azul, y a mí me gustan las rojas, le dijo.
—¿Tienes alguna como esta, pero de color rojo, en casa? No exactamente, pero tengo algo parecido.
—Hagamos una cosa. Llévate esta bolsa de manzanas a casa y la próxima vez que vengas, me traes esa canica roja que tienes. —Muchas gracias Sr. Miller. Y salió corriendo con su bolsa de manzanas rojas.
La Sra. Miller se acercó a atenderme y con una sonrisa me dijo, hay dos niños más como él en nuestra comunidad, todos están en una situación de extrema pobreza y a mi esposo Jim, le encanta hacer trueque con ellos y les cambia canicas por patatas, manzanas, tomates, o lo que sea. Lo gracioso es que cuando vuelven con las canicas rojas que mi esposo les había pedido, él decide que en realidad no le gusta tanto el rojo, y los manda a casa con otra bolsa de comida, a cambio de que la próxima vez le traerán una canica de color naranja, verde o azul. Es una manera de ayudarles sin que se sientan mal.
Me fui del negocio sonriendo e impresionado con este hombre.
Pasado el tiempo, el Sr. Miller falleció. Por la noche fui a su velatorio acompañando a unos amigos y mientras saludábamos a los familiares para dar nuestro pésame, me fijé en tres jóvenes, muy bien vestidos que saludaron a la Sra. Miller y luego se acercaron respetuosamente para despedirse del Sr. Miller.
Cuando llegó nuestro turno, la Sra. Miller con los ojos brillando me tomó de la mano, me acompañó al ataúd y me dijo: «Esos tres jóvenes que acaban de salir, son los dos chicos de los cuales le hablé y aquél que usted conoció hace unos años en la tienda. Me dijeron que vinieron a pagar su deuda»
A continuación la esposa levantó la mano de su esposo fallecido y allí estaban las tres canicas rojas exquisitamente brillantes.
El amor del Sr. Miller quedó grabado en el corazón de los tres chicos de tal manera, que jamás olvidaron su actitud y generosidad.
«No seremos recordados por nuestras palabras, sino por nuestras acciones»
“Predica en todo tiempo, y si es necesario, habla.”
Hoy veo a muchos ofreciendo seminarios, talleres, cursos, libros, manuales de liderazgo en lugar de enseñar a tener actos sencillos y poderosos como estos o de enseñar con las mismas obras.
Veo a muchos buscando ser líderes, buscando lugares para pararse y hablarle a las multitudes en lugar buscar a nuestro alrededor con quien podemos tener obras y acciones como las tendría Jesús.
La verdad, creo que el ejemplo de este señor Miller (que me hace recordar mucho a mi abuelo Manuel Ferrer) son las obras que más predican el evangelio y de las que más valora Dios.
Perdón Jesús, todavía me falta bastante para parecerme a vos.
“De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.” Juan 13:35 – NVI
Diego Amado
miércoles, 20 de julio de 2011
Amigos

Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En un determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce, se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo, entonces le dice-
- Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano?... Si tu no ves...tu no necesitas esa lámpara.
Entonces el ciego le responde:
- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco las calles de memoria, llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí...
"Un AMIGO es aquel que lleva una lámpara para iluminar tu camino, aun cuando él no la necesite"
¡¡Que podamos ser lámparas que iluminen el camino de muchos amigos!!
“Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos.” Juan 15:13
Jesús dio su vida por amor a vos y a mí.
¡Gracias Jesús por ser mi mejor amigo!
¡Gracias Dios por Vale, mi mejor amiga, y gracias por todos los amigos que me has regalado!
Feliz día a todos mis amigos y a todos los amigos del Blog !!
Diego Amado
viernes, 1 de julio de 2011
Una cuestión de actitud

Lucas 19:2-5
Jesús llegó a Jericó y comenzó a cruzar la ciudad.
Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos, que era muy rico. Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía, pues era de baja estatura.
Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí.
Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, baja en seguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa.
La historia cuenta que Zaqueo era una persona importante, era jefe de los recaudadores de impuestos, y además dice que era una persona con mucho dinero. Pero como a todo ser humano, eso nunca le alcanzaría, necesitaba de Dios, él quería conocer a Jesús.
Tal vez Zaqueo sabía de que Jesús vendría a su ciudad desde hace algunos días, y estaba contento por la oportunidad que tendría de conocer a Jesús. Había escuchado sobre Jesús, de que sanaba a los enfermos, los ciegos veían, los paralíticos caminaban, de que demostraba amor por los pecadores en lugar de juzgarlos y querer apedrearlos, de que era un gran maestro, que vivía lo que enseñaba y de que las personas que lo conocían cambiaban para siempre.
Esa mañana Zaqueo se levantó contento, pensaba: “tal vez este Jesús es el salvador que estoy esperando, este será mi gran día”.
Lamentablemente su cara cambió cuando llegó al lugar por donde pasaría Jesús, había venido temprano, y aun así el lugar estaba lleno de gente, multitudes esperaban a Jesús, además su altura no le favorecía, ni siquiera podría verlo pasar a la distancia al ser más bajo que el resto de las personas.
Pero esta es la parte que más me gusta de la historia, “La actitud de Zaqueo”, el no se rindió, no desistió, usó su cerebro, pensó, y dijo: nada va impedir que yo vea a Jesús, voy a encontrar la forma, no importa que, no importa como, NADA me va a detener para que yo vea a Jesús (me encanta esa actitud). Entonces haciéndose lugar entre la multitud, los que han estado en una popular de futbol o en un recital saben lo difícil y molesto que es, fue abriéndose paso avanzando hasta llegar a un árbol al que trepo para poder estar más alto y ver a Jesús, sin importarle lo que pensara la gente, ni que le dijeran fanático, ni ridículo, ni que se la arruinara su ropa, no le importó nada más que ver a Jesús.
El gran Jesús, como siempre, al que no le seduce las palabras elocuentes, que no le importa el ceremonial y los protocolos, al que no le atrae la religiosidad, las costumbres ni las tradiciones sin sentido de los fariseos, que no mira tu ropa, tu peinado, tu apellido, tu título, tu rango social, ni el dinero en tus bolsillos, El incomparable Jesús, que solo mira el corazón arrepentido, que no vino a juzgar sino a salvar y dar vida plena, que deja las 99 para ir por una sola oveja perdida (gracias Jesús), porque no le interesan las multitudes por la fama o el orgullo. Que ama tanto que dio su vida en una cruz por vos y por mí.
El inigualable Jesús, viendo la actitud del corazón de Zaqueo, miró hacia arriba del árbol donde Zaqueo se encontraba, y como si lo conociera de toda la vida le dijo: “Zaqueo, baja enseguida, hoy tengo que quedarme en tu casa”
“En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan”
Hebreos 11:6 - NVI
“Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá.8 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre”
Mateo 7:8 - NVI
Para pensar...no?
Diego Amado
lunes, 13 de junio de 2011
El que come y no convida

Como decía ese viejo dicho: "El que come y no convida tiene un sapo en la barriga"
La idea, es que si lo que lees acá te sirve para conocer a Dios y alimenta tu espíritu y tu alma, entonces que lo compartas con otros, no seas egoísta!!
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También, si tenés algún artículo bueno me lo podés pasar por mail para poder compartirlo, no te lo comas solo!!
Abrazo y lo mejor de Dios para vos !!
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