domingo, 19 de junio de 2016

Partido de Futbol


Hubiera visto Jesús un partido de fútbol con sus discípulos??
Nooooo!! Jesús no perdía tiempo en esas cosas sin sentido de la carne!! Dirán algunos.
Bueno. Yo pienso diferente. En realidad leo en la Biblia que Jesús caminaba con sus amigos los discípulos, comía con ellos, iba a casamientos, convertía agua en vino, viajaba con ellos, jugaba con los niños, comía con Lázaro y sus hermanas,  dormía en el bote con ellos, les lavaba los pies, los sanaba, ayudaba, escuchaba, los calmaba, conocía sus nombres, etc.
Creo que si estuviera ahora en la tierra, también se tomaría el tiempo de ver algunos partidos con sus discípulos y amigos.
Porque el enseñaba con palabras, pero sobre todo, con su vida cotidiana, compartiendo con ellos.
Jesús vino y perfeccionó a los profetas que le hablaban a la gente sin conocerla, sin compartir, de forma distante.
Jesús vino y fue predicador, pero sobre todo fue amigo que comparte y enseña pasando tiempo.
Esa es una característica que también vi en uno de los pastores que me inspiró a seguir y servir a Jesús, el Pastor Carlos Belart,  siempre se hizo tiempo para compartir conmigo a pesar de sus múltiples ocupaciones.
Es más, creo que Jesús tomaría el tiempo de ver algunos partidos con sus amigos aún sino le gustara el fútbol.

Para pensar...

Diego Amado

jueves, 26 de mayo de 2016

El Empujón


Un hombre multimillonario tenía entre sus múltiples pertenencias, una gran colección de autos de lujo, miles de hectáreas de campo y ganado y una preciosa hija de 18 años heredera de todas sus riquezas.
Un día el millonario organizó una reunión en su mansión a la cual invitó a toda la alta sociedad del país, y al llegar la media noche, descubrió una piscina de 100 metros llena de cocodrilos y caimanes de las amazonas.
El millonario reunió a todos sus invitados en uno de los extremos de la piscina y les dijo:
-Creo que el mundo está perdido, ya no hay hombres valientes en este mundo, por eso si hay un valiente en esta fiesta, lo reto a cruzar esta piscina.
Al que lo haga le daré a escoger entre mi colección de autos de lujo, la mitad de mis tierras y ganado, o la mano de mi única hija y heredera.
No había terminado de hablar el millonario cuando un joven se lanzó a la piscina, la cruzó desesperadamente y salió por la otra orilla, el viejo millonario emocionado le dijo:
-Nunca creí ver alguien tan valiente antes de morir, dime muchacho, ¿Quieres la mitad de mis tierras?
-No, contestó rápidamente el joven.
-Entiendo, lo que quieres es la mitad de mi campo y ganado.
-Tampoco, replicó el joven.
-Ah, ya sé, no solo eres valiente sino que también eres inteligente, lo que quieres es casarte con mi hija, ser mi yerno y heredar todo lo que tengo.
-No, no quiero nada de eso, grito el muchacho.
-Y entonces, ¿Qué quieres? Preguntó confundido el millonario.
- Lo que quiero es saber ¡¿Quién fue el sinverguenza que me empujó a la piscina?!

Seguramente, no realizaríamos muchas cosas en nuestra vida sino fuera porque nos sentimos empujados a hacerlo, no siempre hacemos las cosas por decisión propia.

Muchas veces, Dios, la vida, situaciones, circunstancias o personas nos empujan para hacer cosas que tal vez al principio no queríamos pero luego nos sorprende lo bueno que fue hacerlo.

Poder empujar (o mejor dicho motivar, incentivar, animar, etc.) a otros, a que se acerquen a Jesús, a que emprendan, que estudien, cambien, mejoren, o avancen en la vida, va ser algo que te va a causar gran satisfacción y seguro te traerá recompensa.

Aunque al principio puede que alguien solo piense en que fuiste malvado (autoritario, hartante o cansador) por lanzarlo a la pileta, luego con el tiempo te va a agradecer, porque si no nunca hubiera logrado lo que hizo.

1 Tesalonicenses 5:14 – BLS
También les recomendamos, hermanos, que reprendan a los que no quieren hacer nada. Animen a los que son tímidos, apoyen a los que todavía dudan del Señor, y tengan paciencia con todos.

Todos a veces necesitamos un empujoncito...

Para pensar....

Diego Amado

martes, 19 de abril de 2016

Lo que Buscas Encuentras





Mateo 7:8 - Porque todo el que pide,  recibe;  el que Busca,  Encuentra;  y al que llama,  se le abre.
 
El que busca, encuentra, ¿qué estás buscando?
Existe un juego o ejercicio muy representativo. 

Mirá hacia adelante, ¿encontraste algo de color azul? Bien, mirá hacia la derecha, ¿encontraste algo de color azul? Bien, ahora mirá hacia la izquierda ¿algo azul? Ahora mira hacia atrás, ¿encontraste algo azul? Perfecto. Lo más seguro es que encontraras algo azul en cada dirección. 
Ahora la pregunta es, ¿cuántas cosas verdes viste? Normalmente no lo recordás ni sabés, y si repetís el ejercicio buscando cosas verdes probablemente también las encuentres.

Este ejercicio es muy revelador, nos explica una de las maneras de funcionar de nuestro cerebro, la atención y la intención. 
Nuestra atención está dirigida por la intención hacia aquello que Buscamos, somos capaces de concentrarnos sólo en eso y casi no prestamos atención a lo demás. 
Esto es genial si sabemos utilizarlo. Como dice la frase, “Si quieres hacerlo encontrarás la manera, sino, encontrarás las excusas”.
¿Qué es lo que viniste a buscar? ¿o que queres encontrar?
Porque lo que vengas a buscar eso te vas a llevar.
Si no te llevas nada, probablemente sea porque viniste buscando nada.
Si buscas errores, eso vas a ver.
Si buscas virtudes, eso vas a encontrar.

Espero que en la vida y por donde vayas estés buscando lo correcto y lo verdaderamente importante. 
 
1 Crónicas 22:19 - Ahora dedíquense de todo corazón y con toda su alma a Buscar al Señor su Dios. 

Porque recordá, lo que busqués, eso es lo que vas a encontrar.

Para pensar...

Diego Amado.

domingo, 10 de abril de 2016

COMPROMISO


Un carpintero, quería retirarse porque había trabajado ya muchos años. Entonces le comunicó a su jefe que quería dejar el negocio de la construcción, para poder llevar una vida más tranquila junto a su esposa y así disfrutar los últimos años de su vida.

Su jefe lamentó perder a un gran empleado. Pero antes de que dejara de trabajar, le pidió que por favor construyera una última casa.

El carpintero aceptó, solo por no atreverse a decir que no, no tenía muchas ganas.
No tomó un gran compromiso, no puso mucho esmero ni entusiasmo en el trabajo como en otras épocas, no cuidó los detalles, ni dio su mayor esfuerzo, la hizo así nomás, sin comprometerse demasiado.
Por lo que la construcción, al final no se veía muy bien, incluso los materiales que usó eran de inferior calidad. 
El carpintero sabía que no era un gran trabajo y que podía haberlo hecho mucho mejor.

Una vez finalizado el trabajo, el carpintero llamó a su jefe para mostrar la casa. Hicieron un recorrido por la misma y al finalizar su jefe le dijo: 
Querido amigo, esta casa es para vos, es tuya, es mi regalo por todo el trabajo y los años que estuviste en la empresa.

El carpintero, con las llaves en sus manos y sus ojos llenos de lágrimas, agradeció el regalo, pero se sintió avergonzado como nunca antes por esa actitud que le llevó a cometer ese tremendo error.
Se había quedado con la peor casa que había construido en su vida por no poner un gran compromiso de su parte.

Si el carpintero hubiera sabido que estaba construyendo su propia casa, la hubiera hecho con el mayor compromiso, hubiera puesto los mejores materiales, los mejores cimientos, hubiera cuidado todos los detalles. Ahora, no tenía otra opción que vivir en la propia casa que él había construido y no de la mejor manera.

Lo mismo puede sucedernos a nosotros. Construimos nuestras vidas sin compromiso, de manera distraída o liviana, haciendo las cosas de cualquier manera, o como nos salga, sin dar lo mejor de nosotros, cuando deberíamos dar nuestro mejor esfuerzo y poner la máxima atención y cuidado.

Muchas veces, no damos lo mejor en nuestro trabajo, con nuestra familia, con nuestros amigos, en tu servicio en la iglesia o con lo que hacemos.
Y no nos damos cuenta de que tenemos la vida que nosotros mismos hemos construido. Construyámosla con sabiduría poniendo nuestro mayor compromiso en todo lo que hagamos.

“Tu vida hoy, es el resultado de tus actitudes y decisiones del pasado…
Tu vida mañana, será el resultado de tus actitudes y decisiones de hoy”

¿Cómo está tu vida hoy? ¿Te gusta? ¿Estas conforme? ¿Querés mejorar?
Tu vida hoy, es el resultado de tus decisiones y compromiso pasado.
¿Cómo querés que esté tu vida en un futuro cercano? ¿Cuál es tu sueño, tu meta?
Tu vida mañana va ser el resultado de tus decisiones y compromiso de hoy.

Dios tiene un plan y un propósito con tu vida, tal vez no te estás dando cuenta y con cada cosa que haces estas construyendo tu propia casa.
¿Con cuanto compromiso, esfuerzo y dedicación lo estás haciendo?
Emprendamos con el mayor compromiso cada cosa que hagamos, como si fuera para Dios o para nosotros mismos.

Colosenses 3:23  Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón,  como para el Señor y no para los hombres.

Para Pensar...
Diego Amado


domingo, 13 de marzo de 2016

El alpinista y la cuerda



Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar una gran montaña, inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria para él solo, por lo tanto, decidió subir sin compañeros.

Empezó a subir y se le fue haciendo tarde y más tarde y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo, y decidió llegar a la cima.
Obscureció, la noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.
Subiendo por un acantilado a tan sólo 500 metros de la cima, se resbaló y se desplomó por los aires… caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas cada vez más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.
Seguía cayendo… y en esos angustiantes momentos, pasaron por su mente todos los recuerdos de su vida, pensaba que iba a morir, sin embargo de repente sintió un tirón tan fuerte que casi lo parte en dos…
Como todo buen alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura.
En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedó más remedio que gritar: "¡Ayudame, Dios mío!"
De repente una voz grave y profunda de los cielos contestó: "¿Qué quieres que haga, hijo mío?" "Salvame, Dios mío."
"¿Realmente crees que te pueda salvar?"
"¡Por supuesto, Señor!"
"Bueno, entonces cortá la cuerda que te sostiene…"
“¿Qué?”
“Que cortes la cuerda que te sostiene, yo me encargo”
Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y reflexionó…

Cuenta el equipo de rescate que al otro día encontraron a un alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza con las manos a una cuerda… ¡A tan sólo dos metros del suelo… !


Y vos… ¿Cuál es la cuerda de la que te estas agarrando? ¿Cuál es la cuerda que no querés soltar?

Hay muchos diferentes tipos de cuerdas a los que nos podemos aferrar:

Tu Talento
La Autosuficiencia
Tu Dinero
Tu Apellido
Tu trayectoria
Tu Título
Y muchas otras mas...

Para soltar o cortar la cuerda hace falta FE en Dios.
Sería una pena que te quedaras a mitad de camino, o tan cerca de llegar a tu meta, a tu propósito, por no animarte a cortar la cuerda de la que estas sostenido.
¿Cuál es la cuerda de la que te tenés que soltar?

Es necesario, tener Fe y animarse a creerle a Dios.
Hoy es el mejor día para determinarte a confiar en Dios.
Dios nunca te va a fallar. Dios nunca te va dejar solo, Dios nunca te va a abandonar.
Aunque cueste y a veces de un poco de miedo, es necesario tener FE, soltar la cuerda y confiar en Dios.

Hebreos 11:6 (BAD) En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan.

Para Pensar...

Dios te bendiga
Diego Amado

lunes, 2 de noviembre de 2015

Abogado Defensor



1 Juan 2:1 -  Nueva Traducción Viviente (NTV)
Mis queridos hijos, les escribo estas cosas, para que no pequen; pero si alguno peca, tenemos un abogado que defiende nuestro caso ante el Padre. Es Jesucristo, el que es verdaderamente justo.

Cuántas veces hemos visto gente necesitar de un abogado??
En series de tv, en películas, y hasta en casos personales y familiares, de necesitar un abogado defensor para alguna causa.
Gracias a Dios, solo lo necesite una sola vez.
Estando en otro país acompañando a mi pastor Carlos Belart en un viaje para visitar otras iglesias, quería aprovechar para comprar memoria ram para mi pc (ram=memoria de una computadora) empecé a averiguar precios y justo la gente que nos había invitado tenían muchos componentes que para ellos eran viejos y me los ofrecieron, yo no necesitaba tantas cosas solo memoria ram, pero pensé, podemos armar una pc para el área en la que trabajaba en la iglesia, entonces los acepté, era casi todo para armar una pc de escritorio pero sin la caja de chapa (Gabinete).
Pensé, algún buen uso le podemos dar y lo acepté.
Cuando llegamos al aeropuerto de Córdoba, pasamos la aduana, y me piden que abra mi maleta, la abro y me preguntan que eran esas cosas que traía, le digo que eran componentes usados de pc, que me habían regalado, pero me dicen: “debemos retenerlos para valorarlos y ver si lo puede pasar sin pagar impuestos” Ok, respondí. Firme acá y denos su teléfono o dirección para enviárselos, me dijeron.
Pasaron como 3 meses y nunca me habían llamado ni avisado nada. Yo ya los había dado por perdidos.
Pero un día me llega una notificación:
Sr. Diego Amado, está acusado de contrabando y debe pagar una multa de tantos $ xxxxx. Era un dinero importante y la verdad que me asusté y me dio bronca la injusticia.
Fui a averiguar a la entidad que me reclamaba y me dijeron que podía hacer un descargo solo con un abogado.
Gracias a Dios, un buen amigo de la infancia es abogado (“El mono Nuñez”) y él se ofreció a ayudarme. (Gracias Mono!!)
Gracias a Dios, pude demostrar presentando ciertos papeles, que esos componentes eran usados, que eran un regalo y que no había actuado de mala fe. Por supuesto que tuve que renunciar al derecho de los mismos.
Pero me había asustado la idea de la multa injusta y aunque no aplicaba para este caso, me hubiera asustado mucho más si hubiera existido la chance de ir a la cárcel.
Si hay 2 situaciones que espero que Dios me libre en toda mi vida, son de los abogados y de los odontólogos. Ja ja. (Gracias a Dios tengo amigos de ambos. Al abogado Mono y al odontólogo Fer. Ja ja)
Mi caso, seguro es muy ridículo para muchos, pero quería demostrar que aunque no me guste, es importante tener un buen abogado defensor.
Los abogados, en los juicios, pueden ganar o pueden perder el caso. Eso puede significar libertad o prisión, cobrar dinero o perder dinero, limpiar tu nombre o dejarlo manchado, etc, etc.

Por eso lo que me gusta de cuando leo este versículo de Biblia es que nos recuerda de que tenemos un abogado que nos defiende que nunca pierde un caso, es el mejor abogado del mundo, siempre honesto, sin trampas, sin costo de dinero (aunque si otro costo de aceptar su trato, contarle la verdad, reconocer nuestros errores y pedirle su ayuda)
Este abogado es Jesús, el paga nuestra fianza, paga nuestra deuda y nuestra culpa, nos defiende y nos libra de todo cargo y culpa. Nos deja el legajo limpio sin antecedentes. Y nunca pierde un caso.
Gracias Jesús!!

Pero si realmente pensás que no necesitas este abogado, te dejo un versículo para pensar…

1 Juan 1:8-9  -  Nueva Traducción Viviente (NTV)

Si afirmamos que no tenemos pecado, lo único que hacemos es engañarnos a nosotros mismos y no vivimos en la verdad; pero si confesamos nuestros pecados a Dios, él es fiel y justo para perdonarnos nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad.

Para pensar…
D.A.

miércoles, 27 de mayo de 2015

El Club 99


Había una vez un rey, que a pesar de su lujoso estilo de vida, no era Feliz.
Un día, el Rey observó a un sirviente suyo que cantaba alegremente mientras trabajaba. Esto fascinó al Rey, ¿Por qué siendo él, el Supremo Soberano de la tierra, era tan desdichado y triste, mientras que en un humilde siervo había tanta alegría?. El rey preguntó al sirviente: “¿Por qué estás tan contento?”
El hombre respondió: “Su Majestad, yo soy nada más que un sirviente, pero mi familia y yo no necesitamos demasiado – sólo un techo sobre la cabeza y comida caliente para llenar nuestros estómagos”.
El rey no quedó satisfecho con esta respuesta. Más tarde en el día, solicitó el asesoramiento de su consejero de más confianza. Después de escuchar al Rey hablar sobre sus quejas, pesares y la historia del siervo, el consejero dijo: “Su Majestad, creo que el sirviente nunca ha sido parte de El Club 99″.
“El Club 99? Y qué es exactamente eso?” Preguntó el Rey.
El consejero respondió: “Su Majestad, para saber realmente lo que es el Club 99, usted debe colocar 99 monedas de oro en una bolsa y dejarla en la puerta de la casa del Sirviente.”
A la mañana siguiente el sirviente vio la bolsa, la recogió y la llevo adentro de su casa. Cuando abrió la bolsa, dio un gran grito de alegría… ¡Cuantas monedas de oro!
Comenzó a contarlas todas. Después de varios intentos, quedó convencido de que había 99 monedas. Se preguntaba, “¿Qué podría haber ocurrido con la última moneda de oro? Seguramente, nadie dejaría 99 monedas”
Buscó por todo lugar que pudo. Quizá se había extraviado, pero no la encontró. Finalmente, agotado, decidió que iba a tener que trabajar más que nunca para ganar que moneda de oro que le faltaba y completar las 100, se puso sacar cálculo de cuanto más iba necesitar trabajar y ahorrar, haciendo horas extras para poder conseguirla.
A partir de ese día, la vida de aquel el siervo cambió. Trabajaba en exceso, se cansaba y se tornó en un horriblemente gruñón, castigaba a su familia por no ayudarlo a ganarse la moneda de oro y dejó de cantar mientras trabajaba.
Testigo de esta transformación drástica, el Rey se mostró perplejo. Cuando él buscó de nuevo a su asesor, el asesor dijo: “Su Majestad, el siervo ahora oficialmente se ha sumado a El Club 99″.
Él continuó, “Se le llama El Club 99 a las personas que tienen lo suficiente para ser feliz, pero nunca lo son, porque siempre están anhelando y luchando por esa extra y última “moneda”, las personas piensan: “sólo tengo que obtener esa última cosa y Entonces voy a ser feliz para toda la vida.” “o si yo tuviera… o fuera… entonces sería feliz para el resto de mi vida”
Podemos ser felices, incluso con muy poco en nuestras vidas, pero en el momento en que se nos da algo más grande y mejor, queremos más. Perdemos nuestro sueño, nuestra felicidad, herimos a la gente que nos rodea, y todo esto a un precio aún mayor.
De eso es lo se trata unirse a El Club 99.

¿Interesante no? Cuantos de nosotros nos hemos encontrado, que teniendo suficiente no estamos satisfechos ni agradecidos, teniendo un auto, queremos otro más nuevo, que teniendo un celular queremos otro más nuevo, que teniendo un tv, queremos otro más nuevo, ropa, sale la nueva moda y ya queremos lo nuevo y así podría nombrar muchas cosas más.
Estudié Marketing y Publicidad y recuerdo que ya solía pensar y tener una lucha interna porque había un gran debate ético sobre si el marketing generaba necesidades en las personas que antes no tenían, buscando comprar cosas que no necesariamente se necesitan.
Y también cuando veo como se amontonan riquezas en la tierra donde no vale la pena hacerlo. ¿Cuál es el equilibrio de Dios para todo esto?

Mateo 6:19-21
No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar. Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo…

Lucas 3:10-11
—¿Qué debemos hacer?
 Juan les contestó: El que tenga dos trajes, dele uno al que no tiene ninguno; y el que tenga comida, compártala con el que no la tiene.

1 Pedro 3:3-4
Que la belleza de ustedes no sea la externa, que consiste en adornos tales como peinados ostentosos, joyas de oro y vestidos lujosos. Que su belleza sea más bien la incorruptible, la que procede de lo íntimo del corazón y consiste en un espíritu suave y apacible. Ésta sí que tiene mucho valor delante de Dios.

Lucas 9:3-4
No lleven nada para el camino: ni bastón, ni bolsa, ni pan, ni dinero, ni dos mudas de ropa —les dijo—.  En cualquier casa que entren, quédense allí hasta que salgan del pueblo.

A veces me pregunto: ¿¿que pensara Jesús de tanta prédica de prosperidad económica?? Y no porque no crea que Dios prospera o quiera bendecir, sino porque pienso en todo lo que dijo e hizo, como cuando dijo: Busquen primeramente el Reino de Dios y su Justicia y lo demás será añadido.

Para pensar…
Diego Amado