jueves, 17 de marzo de 2011

Escrito en un Campo de Concentración


Un ejemplo de fe se encontró en la pared de un campo de concentración. En ella un prisionero grabó las siguientes palabras:

Creo en el sol, aunque no brille.

Creo en el amor, aunque no lo expresen.

Creo en Dios, aunque no hable.

Procuro imaginar a la persona que trazó estas palabras.
Trato de imaginarme la mano esquelética que agarró el vidrio roto o la piedra con la que marcó la pared.
Trato de imaginar sus ojos entrecerrados que procuraron grabar cada letra en la oscuridad.
¿Que manos pueden haber grabado tal convicción? ¿Qué ojos pudieron haber visto lo bueno en medio de tal horror?

Hay sólo una respuesta: Ojos que escogieron ver lo invisible.

Lucado, M., & Gibbs, T. A. (2001). Promesas inspiradoras de Dios (Page 14).

Cada día estamos desafiados a mirar lo visible o lo invisible. Depende de nosotros. Si escogemos lo visible, sin duda nuestra vida se estrechará y la fe se disipará, si escogemos lo invisible, nuestro horizonte espiritual se expandirá.

Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.29 Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.30 Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana. Mateo 11.28-30

Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Salmo 46.1, 11