miércoles, 19 de octubre de 2011

10 Leprosos, 9 al templo 1 al salvador



En una ocasión diez leprosos le salieron al encuentro a Jesús mientras éste iba por el camino, y ubicándose a cierta distancia comenzaron a pedirle a los gritos que tuviera misericordia de ellos.
El Señor entonces les dijo que fueran a mostrarse al sacerdote para que los examinara. Y cuando estos diez enfermos iban rumbo al templo, se sanaron milagrosamente. Uno de ellos, de origen samaritano, a quienes los judíos despreciaban por considerarlos de raza y de religión inferior, al verse limpio, se regresó a donde estaba Jesús dando gracias a Dios por el favor recibido y postrándose a los pies del maestro.
Jesús entonces le preguntó dónde estaban los otros nueve, porque los que habían recibido el milagro eran diez. Por lo cual el ex leproso le contestó que de los diez sólo él, siendo extranjero, había regresado a darle la gloria a Dios. (Lucas 17:12-19)

¿Y en verdad, dónde estaban los otros nueve? La Biblia no dice que se fueron de fiesta a emborracharse, o a la playa a broncear la nueva piel acompañados de unas amigas, o a pasear por todos los lugares a donde antes no podían ir por el hecho de ser leprosos.
No, lo que la Biblia dice es que iban camino al sacerdote, al templo, al lugar de adoración a Dios, a cumplir la orden de Jesús de que fueran para ser examinados. ¿Y eso estaba mal? No, ir al templo estaba bien.
Además tenían fe, no eran unos ateos, sino unos creyentes que supieron llegar directamente donde Jesús y pedirle confiados lo que necesitaban. Y fruto de esa fe y obediencia a Jesús fue que recibieron el milagro. Los diez leprosos iban camino al templo con fe, en obediencia a Dios, y los diez fueron sanados. Hasta allí todo va bien.
La diferencia entre ellos sólo se puede apreciar después de recibir el milagro, no antes. Después de ser sanados nueve continuaron hacia el templo, para el examen que les debía practicar el sacerdote judío y para cumplir con el rito de purificación que ordenaba la ley de Moisés, lo cual es bueno.
Pero sólo uno de ellos, el samaritano, dejó de conformarse con lo bueno y decidió hacer lo mejor, se salió del libreto religioso y se convirtió en un adorador, por lo cual dio media vuelta y en lugar de seguir hacia el templo, para cumplir con el ritual, fue y se postró a los pies de Jesús. La fe le dio nueva piel, mas la gratitud un nuevo corazón, el de un adorador.

Tomado de: “Devocionales en Pijama” de Donizetti Barrios

¡¡Excelente reflexión de Donizetti!! Otra vez un samaritano (al que muchos judíos despreciaban o menospreciaban) dandoles una lección.
¿Ritual o adoración en espíritu y verdad?
¿Conocimiento de la ley, o relación con el salvador?


Nunca juzgues la espiritualidad de alguien por la veces que lo veas en el templo, sino por las veces que se encuentre con el salvador. - D.A.

Para pensar...

Diego Amado

viernes, 16 de septiembre de 2011

Canicas Rojas


Durante los duros años de la depresión, viví en un pueblo pequeño de Estados Unidos y solía ir al almacén del Sr. Miller para comprar productos frescos de granja. En aquellos tiempos la comida y el dinero escaseaban, y el trueque era muy frecuente.
Un día, en ese almacén, vi un niño, con la ropa gastada y sucia que miraba atentamente un cajón lleno de manzanas rojas. Yo también las estaba admirando, porque eran realmente hermosas y por eso no pude evitar oír la conversación entre el pequeño y el Sr. Miller.

—¿Hola Barry, como estás, quieres algo?
—Hola Sr. Miller, estoy bien gracias, sólo admiraba las manzanas… son preciosas.
—Sí y además son muy buenas.
—¿Cómo está tu mamá? Bien…
—¿Hay algo en que te pueda ayudar? —No señor. Sólo miraba las manzanas.
—¿Te gustaría llevarte algunas a casa? —Claro que sí.
—Bueno, ¿qué tienes para darme a cambio por ellas?
—Lo único que tengo es esto, mi canica más valiosa.
—¿De veras? ¿Me la dejas ver?
Barry le mostró su tesoro, pero el Sr. Miller, no se quedó muy contento. —El único problema es que esta es azul, y a mí me gustan las rojas, le dijo.
—¿Tienes alguna como esta, pero de color rojo, en casa? No exactamente, pero tengo algo parecido.
—Hagamos una cosa. Llévate esta bolsa de manzanas a casa y la próxima vez que vengas, me traes esa canica roja que tienes. —Muchas gracias Sr. Miller. Y salió corriendo con su bolsa de manzanas rojas.

La Sra. Miller se acercó a atenderme y con una sonrisa me dijo, hay dos niños más como él en nuestra comunidad, todos están en una situación de extrema pobreza y a mi esposo Jim, le encanta hacer trueque con ellos y les cambia canicas por patatas, manzanas, tomates, o lo que sea. Lo gracioso es que cuando vuelven con las canicas rojas que mi esposo les había pedido, él decide que en realidad no le gusta tanto el rojo, y los manda a casa con otra bolsa de comida, a cambio de que la próxima vez le traerán una canica de color naranja, verde o azul. Es una manera de ayudarles sin que se sientan mal.
Me fui del negocio sonriendo e impresionado con este hombre.
Pasado el tiempo, el Sr. Miller falleció. Por la noche fui a su velatorio acompañando a unos amigos y mientras saludábamos a los familiares para dar nuestro pésame, me fijé en tres jóvenes, muy bien vestidos que saludaron a la Sra. Miller y luego se acercaron respetuosamente para despedirse del Sr. Miller.
Cuando llegó nuestro turno, la Sra. Miller con los ojos brillando me tomó de la mano, me acompañó al ataúd y me dijo: «Esos tres jóvenes que acaban de salir, son los dos chicos de los cuales le hablé y aquél que usted conoció hace unos años en la tienda. Me dijeron que vinieron a pagar su deuda»
A continuación la esposa levantó la mano de su esposo fallecido y allí estaban las tres canicas rojas exquisitamente brillantes.

El amor del Sr. Miller quedó grabado en el corazón de los tres chicos de tal manera, que jamás olvidaron su actitud y generosidad.

«No seremos recordados por nuestras palabras, sino por nuestras acciones»

“Predica en todo tiempo, y si es necesario, habla.”

Hoy veo a muchos ofreciendo seminarios, talleres, cursos, libros, manuales de liderazgo en lugar de enseñar a tener actos sencillos y poderosos como estos o de enseñar con las mismas obras.
Veo a muchos buscando ser líderes, buscando lugares para pararse y hablarle a las multitudes en lugar buscar a nuestro alrededor con quien podemos tener obras y acciones como las tendría Jesús.

La verdad, creo que el ejemplo de este señor Miller (que me hace recordar mucho a mi abuelo Manuel Ferrer) son las obras que más predican el evangelio y de las que más valora Dios.

Perdón Jesús, todavía me falta bastante para parecerme a vos.

“De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos a los otros.” Juan 13:35 – NVI

Diego Amado

miércoles, 20 de julio de 2011

Amigos


Había una vez, hace cientos de años, en una ciudad de Oriente, un hombre que una noche caminaba por las oscuras calles llevando una lámpara de aceite encendida. La ciudad era muy oscura en las noches sin luna como aquella. En un determinado momento, se encuentra con un amigo. El amigo lo mira y de pronto lo reconoce, se da cuenta de que es Guno, el ciego del pueblo, entonces le dice-
- Qué haces Guno, tú ciego, con una lámpara en la mano?... Si tu no ves...tu no necesitas esa lámpara.

Entonces el ciego le responde:
- Yo no llevo la lámpara para ver mi camino. Yo conozco las calles de memoria, llevo la luz para que otros encuentren su camino cuando me vean a mí...

"Un AMIGO es aquel que lleva una lámpara para iluminar tu camino, aun cuando él no la necesite"
¡¡Que podamos ser lámparas que iluminen el camino de muchos amigos!!

“Nadie tiene un amor mayor que éste: que uno dé su vida por sus amigos.” Juan 15:13
Jesús dio su vida por amor a vos y a mí.

¡Gracias Jesús por ser mi mejor amigo!

¡Gracias Dios por Vale, mi mejor amiga, y gracias por todos los amigos que me has regalado!

Feliz día a todos mis amigos y a todos los amigos del Blog !!

Diego Amado

viernes, 1 de julio de 2011

Una cuestión de actitud



Lucas 19:2-5
Jesús llegó a Jericó y comenzó a cruzar la ciudad.
Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo, jefe de los recaudadores de impuestos, que era muy rico. Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud se lo impedía, pues era de baja estatura.
Por eso se adelantó corriendo y se subió a un árbol para poder verlo, ya que Jesús iba a pasar por allí.
Llegando al lugar, Jesús miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, baja en seguida. Tengo que quedarme hoy en tu casa.

La historia cuenta que Zaqueo era una persona importante, era jefe de los recaudadores de impuestos, y además dice que era una persona con mucho dinero. Pero como a todo ser humano, eso nunca le alcanzaría, necesitaba de Dios, él quería conocer a Jesús.
Tal vez Zaqueo sabía de que Jesús vendría a su ciudad desde hace algunos días, y estaba contento por la oportunidad que tendría de conocer a Jesús. Había escuchado sobre Jesús, de que sanaba a los enfermos, los ciegos veían, los paralíticos caminaban, de que demostraba amor por los pecadores en lugar de juzgarlos y querer apedrearlos, de que era un gran maestro, que vivía lo que enseñaba y de que las personas que lo conocían cambiaban para siempre.
Esa mañana Zaqueo se levantó contento, pensaba: “tal vez este Jesús es el salvador que estoy esperando, este será mi gran día”.
Lamentablemente su cara cambió cuando llegó al lugar por donde pasaría Jesús, había venido temprano, y aun así el lugar estaba lleno de gente, multitudes esperaban a Jesús, además su altura no le favorecía, ni siquiera podría verlo pasar a la distancia al ser más bajo que el resto de las personas.
Pero esta es la parte que más me gusta de la historia, “La actitud de Zaqueo”, el no se rindió, no desistió, usó su cerebro, pensó, y dijo: nada va impedir que yo vea a Jesús, voy a encontrar la forma, no importa que, no importa como, NADA me va a detener para que yo vea a Jesús (me encanta esa actitud). Entonces haciéndose lugar entre la multitud, los que han estado en una popular de futbol o en un recital saben lo difícil y molesto que es, fue abriéndose paso avanzando hasta llegar a un árbol al que trepo para poder estar más alto y ver a Jesús, sin importarle lo que pensara la gente, ni que le dijeran fanático, ni ridículo, ni que se la arruinara su ropa, no le importó nada más que ver a Jesús.
El gran Jesús, como siempre, al que no le seduce las palabras elocuentes, que no le importa el ceremonial y los protocolos, al que no le atrae la religiosidad, las costumbres ni las tradiciones sin sentido de los fariseos, que no mira tu ropa, tu peinado, tu apellido, tu título, tu rango social, ni el dinero en tus bolsillos, El incomparable Jesús, que solo mira el corazón arrepentido, que no vino a juzgar sino a salvar y dar vida plena, que deja las 99 para ir por una sola oveja perdida (gracias Jesús), porque no le interesan las multitudes por la fama o el orgullo. Que ama tanto que dio su vida en una cruz por vos y por mí.
El inigualable Jesús, viendo la actitud del corazón de Zaqueo, miró hacia arriba del árbol donde Zaqueo se encontraba, y como si lo conociera de toda la vida le dijo: “Zaqueo, baja enseguida, hoy tengo que quedarme en tu casa”

“En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan
Hebreos 11:6 - NVI

“Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá.8 Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre”
Mateo 7:8 - NVI

Para pensar...no?
Diego Amado

lunes, 13 de junio de 2011

El que come y no convida



Como decía ese viejo dicho: "El que come y no convida tiene un sapo en la barriga"

La idea, es que si lo que lees acá te sirve para conocer a Dios y alimenta tu espíritu y tu alma, entonces que lo compartas con otros, no seas egoísta!!

Tenés muchas formas, podés copiar y pegar y pasarlo por mail, podes recomendar el sitio, podes imprimir y darselo a alguien que necesite leer la reflexión (siempre hay alguien) podes compartir el artículo en Facebook, sugerir la pagina en facebook, etc, etc.

También, si tenés algún artículo bueno me lo podés pasar por mail para poder compartirlo, no te lo comas solo!!

Abrazo y lo mejor de Dios para vos !!

viernes, 10 de junio de 2011

No cambies tu Libertad



En una asoleada mañana, dos alondras subían volando a lo alto.
La alondra padre hablaba con su polluelo, haciéndole ver lo maravilloso que es tener alas y poder volar hasta las alturas.
Pero el pequeño, en su inexperiencia, escuchaba sólo a medias, pues su atención se fijaba en el tintinear de una campanita, que llegaba a sus oídos desde la tierra.
El pajarillo, curioso, bajó al campo de donde provenía el sonido que tanto le atraía, y vio a un hombrecillo que guiaba un carro mientras gritaba: "¡Vendo lombrices! ¡Dos lombrices por una pluma!"
A la pequeña alondra le encantaban las lombrices; ya al nombrarlas se le hacía agua el pico. Y sin pensar más se decidió: arrancó una pluma de sus alas y la cambió por dos lombrices. Cuando se las hubo comido volvió junto a su padre, muy satisfecha.
Al día siguiente la alondra esperó ansiosamente el sonido de la campanita, y al oírla bajó a realizar nuevamente su extraño negocio, dando otra pluma a cambio de dos lombrices. Esto lo repitió día tras día.
Una vez ofreció al hombrecillo cinco plumas por diez lombrices. El vendedor aceptó entusiasmado y, desde entonces, por espacio de varios días más, continuó el intercambio.
Al tiempo la alondra quizo volar, pero batió sus alas inútilmente: ¡ya no podía volar! ¡Estaba atada a la tierra y condenada a arrastrarse en lugar de volar! ¡Había cambiado sus alas, su libertad, por un puñado de lombrices!--Luther Burbank.

¡Cuantas veces, por no escuchar el consejo de los más sabios, vamos cambiando nuestras alas por un puñado de lombrices! No regales tu libertad por vanos y baratos placeres que luego te dejaran sin fuerza y sin libertad. No dejes que nadie te confunda, Jesús te ofrece la libertad, recibila y no la cambies por nada.

Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura.
Genésis 25:34

lunes, 16 de mayo de 2011

El Andamio



Los planos del edificio eran sencillamente geniales, perfectos. La obra ya había comenzado y el fundamento estaba puesto, era sólido, profundo, capaz de soportar un gran edificio.

Los edificadores fueron instruidos en la tarea a realizar y dispusieron manos a la obra! Era emocionante ver como, en poco tiempo, el primer piso de la edificación iba tomando forma. Era mucho trabajo, pero estaba bien distribuido, no eran muchos trabajadores, pero el nivel de coordinación y armonía entre ellos era fuera de este mundo!

Para poder continuar la labor debían proseguir hacia arriba, fue entonces que apareció. Era de lineas estilizadas, firme, fácil de armar y con poco esfuerzo se podía lograr gran altura; era tiempo de usar el andamio.
Cuando los trabajadores lo vieron armado, simplemente lo amaron; todos querían estar sobre él y de hecho lo hicieron, se subieron y continuaron la labor de construcción. Pasaban tanto tiempo sobre el andamio que comenzaron a añadirle algunas comodidades, una lona sirvió para cubrir cierta áreas de la acción del viento, pero otros pensaron que era más práctico ponerle algo sólido, el invierno se avecinaba y era necesario algo más “permanente”, entonces reemplazaron la lona con madera, y alguien muy previsor trajo pintura. Wow! era increíble, el andamio se veía cada vez mejor…

Los jefes de obra comenzaron a poner orden, alguien debía hacerlo, estaban perdiendo la perspectiva!! había mucha gente desparramada en el andamio! Fue entonces que se reguló la forma en que se debía acceder a los distintos niveles del andamio. Sólo los más cercanos a los jefes de obra podían ocupar los espacios de más arriba, casualmente los espacios más cómodos, el resto de los niveles podía ser usado por los obreros.

La gente pasaba por fuera del edificio, sentían curiosidad de saber un poco más de lo que estaban construyendo, pero la atención giraba rápidamente hacia el imponente andamio, era tan bello, iluminado, organizado, todo en su lugar… las multitudes se agolpaban en la base del mismo.

Cierto día, uno de los curiosos no aguantó más, pensó e hizo la pregunta, la misma pregunta que había sido ahogada en los labios de muchos otros, sin embargo él la haría… se acerca y pregunta a los obreros, ellos no tienen la respuesta, va donde los encargados, capataces, supervisores… nadie tiene la respuesta… camina desilusionado por el frente del edificio, la pregunta era simple: “¿qué están construyendo?” … decide entrar al recinto a medio construir, se ve polvoso, descuidado, un mesón de carpintero se observa al fondo y algo blanco sobresale de la superficie, corre tan rápido como puede, llega al mesón y lo que ve son los planos del edificio! … lee atentamente el nombre de la obra en construcción, lo encuentra… lee… llora… el plano decía : “Aquí se construye la Iglesia de Jesucristo.”

Para Pensar...

Fuente:
http://micaldodecabeza.wordpress.com/2011/04/13/el-andamio-reflexiones-para-pensar/

miércoles, 11 de mayo de 2011

El Circo de las Mariposas



Es mejor encender una vela, que maldecir la oscuridad.
Para Pensar...

lunes, 2 de mayo de 2011

Despedida a un GRANDE


Por Gary Wilkerson (hijo de David Wilkerson)

El miércoles por la tarde (27-04-11), mi padre, David Wilkerson, falleció en un
accidente automovilístico. Lamentamos la pérdida de un padre amoroso, de un
esposo fiel y de un hombre santo delante de Dios. Mi madre, Gwen, su esposa por
57 años, también se encontraba en el auto, pero se nos ha informado que se
recuperará por completo.

Los más de 60 años de ministerio de mi padre han impactado las vidas de
aquellos más cercanos a él, y se han extendido a millones alrededor del
mundo. Hoy sentimos una pérdida personal, pero al mismo tiempo, nos
regocijamos al saber que papá vivió su vida al máximo, obedeciendo a Dios
con devoción y amando a Jesús radicalmente.

Él fue conocido por su ilimitada fe. Él creyó que Dios podría cambiar las
vidas de miembros de pandillas y transformar a los drogadictos más
desesperados. Él creyó que una iglesia dinámica podría ser establecida en
el corazón de Times Square, en la ciudad de Nueva York. Él creyó que podría
ser un hombre que amara bien a su esposa e hijos. Y él lo hizo.

A papá no le gustaba la fanfarria, la aclamación, o la ceremonia. Él
declinó invitaciones para reunirse con líderes mundiales, sin embargo podía
dar todas sus posesiones para apoyar al huérfano necesitado o a la viuda en
situación de emergencia.

Como el rey David, papá sirvió a su generación según la voluntad de Dios.
Él predicó con una pasión sin concesiones y una gracia implacable. Él
escribió con increíble entendimiento, claridad y convicción. Él corrió la
carrera bien y cuando su obra fue terminada, fue llamado a casa.

No creo que mi padre se hubiera jubilado bien. No creo que él era uno de
aquellos que se sentaría en una silla a recordar el tiempo pasado. Creo que
Jesús, teniendo conocimiento de esto, con gracia lo llamó a casa.

La última misión de papá en la tierra fue el abogar por el bien de los
pobres - proveer auxilio y apoyo a los niños hambrientos, a las viudas y a los
huérfanos. Tras fundar Teen Challenge, World Challenge y Times Square Church,
él buscó alimentar a niños en hambruna en los países más pobres del mundo.
Hoy, Please Pass the Bread ("Por favor pasa el pan") está salvando miles de
vidas de niños por medio de aproximadamente 56 programas de alcance en 8
países.

Sé que si mi padre hubiera sido capaz de alentarlo hoy con sus
palabras, él le hubiera invitado a darle su todo a Jesús, a amarle a Dios
profundamente y a dar todo de sí mismo en pos de las necesidades de su
prójimo.

Las obras que él inició le sobreviven. Todos podemos atestiguar de su efecto
en nosotros - no solamente a través de su predicación, mensajes escritos y
fundación de ministerios de impacto internacional, sino también por su amor,
devoción, compasión y habilidad para mover nuestra fe en pos de mayores
obras.

"David, habiendo servido a su propia generación según la voluntad de Dios,
durmió” (Hechos 13:36).

David Wilkerson, Gran Siervo de Dios.

jueves, 17 de marzo de 2011

Escrito en un Campo de Concentración


Un ejemplo de fe se encontró en la pared de un campo de concentración. En ella un prisionero grabó las siguientes palabras:

Creo en el sol, aunque no brille.

Creo en el amor, aunque no lo expresen.

Creo en Dios, aunque no hable.

Procuro imaginar a la persona que trazó estas palabras.
Trato de imaginarme la mano esquelética que agarró el vidrio roto o la piedra con la que marcó la pared.
Trato de imaginar sus ojos entrecerrados que procuraron grabar cada letra en la oscuridad.
¿Que manos pueden haber grabado tal convicción? ¿Qué ojos pudieron haber visto lo bueno en medio de tal horror?

Hay sólo una respuesta: Ojos que escogieron ver lo invisible.

Lucado, M., & Gibbs, T. A. (2001). Promesas inspiradoras de Dios (Page 14).

Cada día estamos desafiados a mirar lo visible o lo invisible. Depende de nosotros. Si escogemos lo visible, sin duda nuestra vida se estrechará y la fe se disipará, si escogemos lo invisible, nuestro horizonte espiritual se expandirá.

Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.29 Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.30 Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana. Mateo 11.28-30

Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia. El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob. Salmo 46.1, 11