viernes, 21 de agosto de 2009

Se venden milagros...


Una noche luego de un intenso día de trabajo, el control remoto me llevo a navegar hasta que un buen partido de fútbol me atrajo la atención, pero ya estaba terminando, quede con ganas de más y seguí buscando pero me detuve en un canal cristiano.
Quién hablaba estaba desesperadamente compungido, y yo, creyendo que era algo supremamente espiritual me quede deseando saber más. En unos minutos me enteré que su quebranto era para convencer a los televidentes de la urgencia de dar más dinero para “su causa” y mi sorpresa se desbordo cuando quién hablaba mencionó que Dios estaba dispuesto a hacer el milagro por su familia, o su hijo o su negocio pero que era indispensablemente necesario que aportara cierta cantidad de dinero, ya que de esa manera estaba dando un paso de fe y estableciendo un pacto con Dios, el cual se vería comprometido a hacer el milagro por amor a la fe de quien estaba poniendo el dinero.
Mi mente inquieta se trasladó de inmediato al pasaje Bíblico de Juan 2.
Este pasaje presenta una imagen increíble de Jesús limpiando el Templo.
Cuando se aproximaba la Pascua de los judíos, subió Jesús a Jerusalén. Y en el templo halló a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, e instalados en sus mesas a los que cambiaban dinero. Entonces, haciendo un látigo de cuerdas, echó a todos del templo, juntamente con sus ovejas y sus bueyes; regó por el suelo las monedas de los que cambiaban dinero y derribó sus mesas. A los que vendían las palomas les dijo: ¡Saquen esto de aquí! Cómo se atreven a convertir la casa de mi Padre en un mercado?
¿Se han imaginado por un momento esta escena?
El pasaje describe a Jesús como quien hizo un látigo de cuerdas, echó a todos del templo con sus ovejas y bueyes, volteó las mesas de los cambistas y regó las monedas en el piso, mientras levantando la voz decía con autoridad, saquen esto de aquí.
¿No estaban estas personas facilitando al pueblo que había venido a la fiesta de la Pascua Judía los recursos para que se adorara a Dios?
Los animales que se sacrificaban no debían tener defectos, y para la gente que viajaba hasta 3 días de camino traer los animales era un riesgo de que estos tuvieran un percance en el camino. Por eso era mejor comprarlos allí, libre de cualquier defecto.
Los cambistas, facilitaban las monedas correctas ya que las ofrendas debían de hacerse con monedas judías, y las monedas romanas o de otros pueblos no eran aceptadas. Eso forzaba la situación para justificar los cambistas en el templo. ¿Cuál era realmente el problema? ¿No estaba todo dirigido a la adoración a Dios?
El problema estaba en el corazón y en la motivación. El fin no justifica los medios. El problema estaba en los intereses que se cargaban al pueblo al hacer el cambio y en la ganancia que se obtenía de la venta de los animales, y en eso participaban los que vendían como los sacerdotes que lo permitían.
Altos intereses eran cobrados por el cambio de moneda y la comercialización de productos eran abiertamente manejados en el templo y con una silenciosa aprobación de los sacerdotes. En realidad como lo dijo Jesús, habían convertido el templo en cueva de ladrones. Esa palabra era realmente dura.
Jesús en ese momento se constituyó en Reformador del estilo religioso judío de ese momento.
Quizá alguien podría preguntar. ¿Entonces, no puedo acaso yo tener alguna ganancia sobre una producción hecha para bendecir el pueblo, tales como libros, Cd o Dvd?
No se enfoca en este pasaje en lo que usted ha puesto esfuerzo o dedicación y por supuesto inversión de dinero para la producción, sino en el interés exagerado y en la motivación errada.
Peor aún, lo que si va más allá de lo que pasó en el templo, es la comercialización de los milagros de Dios.
Jesús en su vida realizó milagros enormes y jamás lo vemos ni cobrando ni comercializando la realización de esos milagros. Cuando alguien ofrece el obrar milagroso de Dios sobre la necesidad de una persona en base a la cantidad de dinero que ese necesitado puede aportar está definitivamente cayendo en la perversión espiritual.
“Ay de ellos! Porque han seguido el camino de Caín; por recompensa se lanzaron en el error de Balaám y perecieron en la insurrección de Coré”. (Judas 11.)
Comprometer a Dios para hacer milagros condicionado por la cantidad de dinero que se ofrece, es hacer a un lado la Misericordia, La Gracia y la Justicia de Dios y presentar una imagen distorsionada de Dios.
Un gran milagro sucedió en la piel del General Sirio Naáman cuando su piel leprosa se convirtió en la de un niño por el milagro que Dios realizó a través de Eliseo. Naáman quiso recompensar de buena manera al ministerio de Eliseo. El Pasaje dice así:
“15 Luego Naáman volvió al hombre de Dios, con toda su comitiva. Llegó y se detuvo delante de él, y dijo:He aquí, yo reconozco que no hay Dios en toda la tierra, sino en Israel! Ahora pues, acepta, por favor, un presente de parte de tu siervo.
16 Pero Eliseo dijo:Vive el Señor, a quien sirvo, que no aceptaré nada!
Naáman le insistió para que lo aceptase, pero él rehusó. (2 Reyes 5:15,16)

Acá encontramos un hombre de Dios que no sabía manejar expresiones de “Pacto”, “Siembra”, “Semilla” ni “Tierra fértil”. El solo sabía administrar Misericordia, Compasión, Ternura al necesitado y su lema parecía ser. “De gracia recibiste, dad de gracia”.
En el mismo pasaje encontramos al siervo de Eliseo Giezi, alcanzando al Naáman para pedir en nombre de Eliseo que le enviará dinero y ofrenda, usando el nombre de su amo, por lo cual la Biblia cierra el caso con las palabras de Eliseo a su siervo:
“Entonces Eliseo s le dijo: ¿No estuvo allí mi corazón cuando el hombre volvió de su carro a tu encuentro? ¿Es este el tiempo de aceptar dinero o de aceptar ropa, olivares, viñas, ovejas, vacas, siervos y siervas? Por tanto, la lepra de Naáman se te pegará a ti y a tus descendientes, para siempre.
Entonces salió de su presencia leproso, blanco como la nieve. 2 Reyes 5:26,27.

El siervo de Eliseo había caído en el nivel más bajo de la religiosidad queriendo sacar provecho de los Milagros divinos.
Quienes hemos sido llamados por Dios a servirle sabemos que necesitamos enseñar al pueblo la importancia de dar y a la vez mantener el equilibrio sin explotar el hambre espiritual de la gente y menos aún manipular a las almas necesitadas presentando un dios que hace milagros solo en proporción con el dinero que damos.
Y por eso las palabras de Jesús aún resuenan hoy con fuerza: “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia”. Mateo 10:8.
Decidamos hoy no presentar una imagen incorrecta de Dios quién en su gracia no vende los milagros, sino que extiende su mano compasiva para tocar al afligido.


Adaptado de:
Dr. Serafín Contreras Galeano.
www.serafincontreras.com

2 comentarios:

MARCOS AREVALO dijo...

Hola hermano, leí el artículo, y de entrada entre en conflicto con lo que afirmaba aquel supuesto siervo de Dios.

“Ya que de esa manera estaba dando un paso de fe y estableciendo un pacto con Dios, el cual se vería comprometido a hacer el milagro por amor a la fe de quien estaba poniendo el dinero”.

Dios nunca se vería comprometido con nosotros por el simple hecho de darle dinero, es mas El se complace más por nuestra obediencia, que por los sacrificios que podamos ofrecerle (1Samuel 15:22).

Dios es soberano y en su amor toca a las personas (hace milagros, Job 9:10), en su amor vino a este mundo, en su amor hoy intercede por nosotros, en su amor vendrá a buscarnos pronto y en su amor hoy El hace esas grandes cosas incomprensibles y maravillosas, que son los milagros.

P/D: Mat 7:21 al 23

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la
Voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no
Profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos
Muchos milagros?
Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Dios te colme de sus más ricas bendiciones DIEGO, es de mucha bendición verte en sus
Caminos.

Marcos Arévalo.

Diego Amado dijo...

Gracias Marcos. Yo tambien pienso que a veces ae manipula a las personas que estan necesitadas buscando un milagro para que den dinero. Cuando Jesús nunca pidio dinero a cambio de un milagro...
Un abrazo.
DIos te bendiga.